Partidos y sindicatos en Venezuela (2)

Partidos y sindicatos en Venezuela (2)

En tiempos de espiral huelgaria y donde la calle es escenario para demandas laborales, resulta  necesario revisar la relación de tensiones entre los partidos políticos y los sindicatos. Echar un vistazo a esa memoria de eventos pasados que permita comprender el devenir del diálogo y del distanciamiento entre el sindicalismo que confronta y el que concilia, el sindicalismo tradicional y el desafío que dibuja la insurgencia de movimientos autónomos y diversos en un mundo del trabajo cada vez más cambiante.

Quienes lean la historia sindical sin relacionarla con la lucha de las ideas políticas y la pugna entre el capital y el trabajo, podrían afirmar que se superó hace años el autoritarismo y la “guerra fría” en Venezuela. Pero como el ejercicio sindical es político, no prescinde de relacionarse con los partidos y en muchos casos es permeable a su influencia. También puede ser peligroso para los gobiernos, si es independiente y, cuando defiende derechos laborales, resulta de difícil digestión para el empresariado.

Nuestro país ha transitado varias veces por períodos de exacerbación de estas tensiones. Evidencia de ello es la participación activa de los trabajadores y trabajadoras, que mantuvieron clandestinamente el funcionamiento de sus sindicatos a pesar de la represión perezjimenista, en los sucesos que culminaron en el derrocamiento de la tiranía el 23 de enero de 1958.

En ese entonces y bajo la consigna de la lucha por la democracia, no sólo organizaron la huelga del transporte de enero de ese año, sino las brigadas de choque contra los militares, las barricadas y la huelga general. Sin embargo, luego del derrocamiento de Pérez Jiménez y con el argumento de garantizar el tránsito hacia la democracia, se impuso el 23 de abril de 1958, el “Avenimiento Obrero-Patronal” entre los sindicatos alineados con AD, COPEI y un sector de URD, y los dueños de empresas.

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Si bien se acuerdo entrababa el ejercicio del derecho a la huelga y permitía los despidos, los empresarios se comprometieron a respaldar la recién nacida democracia y a permitir la fundación de sindicatos. Por ello la historiografía sostiene que el movimiento sindical se reorganiza a partir de 1958. Sin embargo, lo correcto es precisar que se reanuda el funcionamiento legal del sindicalismo, que había clandestino durante la dictadura.

El III Congreso de la CTV se instaló el 13 de noviembre de 1959, con la asistencia de 900 delegados en representación de 59.761 obreros organizados en 9 federaciones nacionales y 22 regionales, que agrupaban 685 sindicatos urbanos y 1.250 organizaciones campesinas. La correlación de fuerzas a lo interno del congreso era favorable a AD con 470 delegados (52,2%), frente a 210 (23,3%) del PCV, 130 (14,5%) de COPEI y 90 (10%) de URD.

Ese congreso resolvió organizar nuevamente la CTV y aprobó una extensa declaración de principios que sirvió de base política para su actuación futura.  Ahora bien, las contradicciones entre el PCV y el MIR, por una parte, y de éstos con AD y COPEI, por la otra, rápidamente se intensificaron por la línea de lucha armada asumida por un gran sector de la izquierda en Latinoamérica, influenciado por la revolución cubana y el inicio y desarrollo de la “guerra fría”.

Entonces, la dirigencia sindical adeca y copeyana del Comité Ejecutivo de la CTV, decidió el 18 de diciembre de 1960, pasar a tribunal disciplinario a todos los directivos de la izquierda y convocar para enero de 1961 un congreso extraordinario de la Confederación. El evento contó con la asistencia de 195 delegados de AD y 85 de COPEI, que aprobaron una doble afiliación internacional: a la Oficina Regional Interamericana del Trabajo (ORIT) de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y, a la Confederación Latinoamericana de Sindicatos Libres (CLASL). En realidad sólo se hizo efectiva la afiliación a la ORIT y a la CIOSL.

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Por su parte, los militantes de izquierda lograron realizar el 31 de marzo de 1963, lo que denominaron el IV Congreso de Trabajadores de Venezuela, convocado por los dirigentes sindicales del PCV, MIR y un sector de URD. Allí se fundó la Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela (CUTV), con la presencia de delegados que totalizaban la cifra de 1.050 personas, en representación de 23 federaciones y 380 sindicatos, que eran la expresión de 246.000 trabajadores y trabajadoras afiliadas. Esta organización estaba afiliada a la Federación Sindical Mundial (FSM) de abierta inspiración comunista.

También hubo escisiones entre el movimiento sindical socialcristiano en esos años y entre el 20 y 21 de agosto de 1964, se  reúne el Primer Congreso Nacional de la Confederación de Organizaciones Sindicales Autónomas (CODESA). En su mesa directiva estuvieron  representadas 5 federaciones que agrupaban 60 sindicatos y 80 ligas campesinas, mientras la ponencia central versaba sobre la reforma agraria como medio para impulsar el desarrollo autónomo del país.

Estando en tiempos de guerra de guerrillas, el 8 de septiembre de 1967, se instaló el V Congreso de Trabajadores de la CUTV, con la presencia de 516 delegados. El documento central que se debatió, denominado «Programa de unidad de acción», contenía propuestas sobre salarios, empleo, estabilidad laboral, congelación de precios y acciones convergentes con las  demás organizaciones sindicales.

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Indistintamente de la estructura que fue adquiriendo el sindicalismo lo cierto es que su músculo de movilización comenzó a recuperarse en 1967, cuya curva de huelgas subió de 9 en 1963 a 34 en 1967, de las cuales 29 fueron declaradas ilegales por los gobiernos de Betancourt y Leoni, respectivamente.

A partir de 1972 la mayor parte de la izquierda abandonó la lucha armada e intentó recuperar su fuerza sindical. Sin embargo, la CUTV no logró superar a la CTV en términos de representación cuantitativa y capacidad de negociación con los gobiernos de AD y COPEI, que dominaron la escena hasta 1998. CODESA no aumentó su representatividad. Tampoco creció su división en 1971, la Central General de Trabajadores (CGT), que agrupó sectores del comercio y el agro, y tuvo protagonismo en alianza con la CUTV y sindicatos no confederados.

La CTV fue la organización más grande y con mayores logros en el siglo XX. No obstante su sectarismo interno y la corrupción de un sector de su dirigencia, dio al traste con su capacidad de movilización y se desprestigió.

Estos antecedentes marcan al sindicalismo venezolano actual con la fragmentación de las clásicas estructuras, la cooptación del fenómeno chavista y la necesidad de crear y consolidar organizaciones autónomas que incorporen mujeres, jóvenes y nuevos sectores laborales.

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Roda Saab Ganam. Empresario parte del entramado de Samantha Gray.
Highfrancys Herrera. Empresaria parte del entramado de Smanatha Gray y Candidata a la Asamblea Nacional por el PSUV.
Mary Luz Gianetti. Empresaria parte del entramado de Samanta Gray.
Samantha GRay en la portada de la revista Caracas dónde confirmaba su relación con Graterón.

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