Lo hinchado no está sano

Lo hinchado no está sano

Notó San Agustín que “la soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano”, y ante esa frase que viene a la memoria, sería poco lo que habría que agregar luego de ver las imágenes del desfile del pasado 5 de julio, en el Paseo Los Próceres, en Caracas. El chavismo se ha encargado de dar otra vuelta de tuerca a lo que ya era ridículo, pomposo, estrambótico, cursi, rocambolesco, descomedido. Representa una fase superior. El exceso de todo exceso.

Lo hinchado que no está sano.

Ese costoso despliegue de inseguridad e indolencia ante las calamidades por las que atraviesa el país, acaso sirvió para decir lo que ya han venido diciéndonos a los venezolanos, en cada gesto y en cada acción y en cada amenaza, sistemáticamente, al menos durante todo este 2016. Nada que no sepamos. Ya no hay pueblo, ni ideas, ni plan de gobierno. Hay armas. De tal manera, que si la oposición propone una consulta a la población, ellos exhiben las armas. Y si la gente clama por comida, ellos exhiben las armas. Si se desespera por falta de medicinas, ellos exhiben las armas. Si pide libertad, respeto, freno a la corrupción… Y así.

Pero las armas, ya se sabe, no convencen ni persuaden. Amenazan. O cumplen su triste destino. Y en ese juego en el que entraron ya no hay posibilidad de correspondencia. Es un juego trancado que día a día suma rechazos y resistencia. Trancado para ellos, que tienen el tiempo en contra. No hay manera de que unos tipos que entran en la dinámica de amenazar y de blindarse constantemente para aumentar cada vez más la capacidad de disuasión de esa amenaza, puedan hacer algo para revertir el rechazo creciente. Es un perfecto círculo vicioso: se incrementa el rechazo y aumentan la represión, lo que incrementa la resistencia y el rechazo. Por lo que aumentan la represión. ¿Hasta cuándo?

Allá, en algún punto del horizonte, mientras no se atrevan a abolir definitivamente la figura, está la consulta a los venezolanos. Es lo que no los deja dormir, y los mantiene inquietos, forrando de verde oliva la vida para calmar la ansiedad. Las palabras “revocatorio”, “elecciones regionales”, “proceso electoral”, o cualquier cosa que suene a preguntarle a la gente qué opina de la vida que está viviendo, se convierte en un enorme dilema. Y mientras no tenga solución, mientras lo pretendan alejar sin atreverse a otra cosa, ya se sabe: exhiben las armas.

Es la más peligrosa de las paradas que se han tirado. Allá, en el horizonte, se va acercando la consulta que los va a deslegitimar. Cualquiera de ellas. En el camino, mientras ven si se animan, aumentan la amenaza. La necesaria amenaza para mantener los hechos bajo su control, mientras resuelven su dilema. Y el tiempo sigue pasando. Pero a cada vuelta de tuerca de esa amenaza, la gente va perdiendo la paciencia y el miedo, lo que obliga a aumentar los recursos empleados en mantener a la gente a raya. Y como tienen que emplear cada vez más recursos en disuadir (porque ya no persuaden), entonces no hay manera de usar esos recursos en mitigar las razones de la rabia y la desesperación y el descontento. En tratar de recuperar adeptos. En despertar viejas gratitudes.

Y en cada vuelta de tuerca, la gente va perdiendo el miedo. Ya la posibilidad de morir va perdiendo su capacidad efectiva de asustar cuando, en efecto, esa posibilidad real está presente en la vida cotidiana de aquel que no encuentra los alimentos y las medicinas que lo mantengan con vida.

Pero ese es su póker. Son capaces de jugarlo hasta el final. Es el todo o nada de gente que hasta hace quince años nunca soñó con tanto poder y tanta opulencia. Tener conciencia de ello ha provocado en la gente la necesidad de otras formas de encarar el asunto. Otros ejercicios de resistencia. La gente sabe que en ese juego de los victimarios se necesitan unas víctimas sumisas. Y que negarse a jugar ese rol es una forma de sabotear el juego.

De esta manera, a cada momento aparecen nuevas iniciativas para resolver el problema de todos entre todos. Iniciativas para zafarse el rol de víctimas. Yo no sé si alguna vez existió el “hombre nuevo”, pero es paradójico que de tanto combatir al chavismo vaya a salir, en efecto, un nuevo venezolano. Más solidario. Y son los periodistas haciendo jornadas de recolección de medicamentos para entregarlos a la Cruz Roja. Y un restaurant donando el almuerzo al J.M. de los Ríos. Y futbolistas fichados en el extranjero apadrinando a las chicas de la Vinotinto de fútbol para encargarse de sus gastos. Y cadenas de búsquedas de medicamentos, tanto en el exterior como dentro del país. Y cada vez más gente sumándose a alguna iniciativa de atención a las necesidades del otro. Y cada vez más gente comprometida a paliar, de alguna forma, su sufrimiento.

Y todas estas acciones, ponen a los victimarios en el torpe rol de oponerse, de torpedearlas, de confiscarlas, de sabotearlas. De aumentar el rechazo que despiertan y, con ello, la resistencia de la sociedad.

Cada día que pasa aumenta la presión. Acerca más algún evento letal para ellos: revocatorio, regionales, alguna forma de tener que dejar al descubierto el enorme rechazo. Cada día el dilema se les hace más agudo. Y mientras exhiben las armas, una sociedad se encuentra en sus males comunes.

Es sintomático que en cada desfile militar el atuendo del poder sea más estrambótico y más ostentoso. Y los juguetes de guerra cada vez más caros. En un país, para mayor contraste, con cada vez más hambre. Lo militar ya no infunde respeto, infunde miedo. El primero supone una autoridad aceptada, lo segundo es algo de lo que la gente quiere salir para poder tener una vida normal.

Lo hinchado, ya lo dijo San Agustín, no está sano.

 

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Héctor Torres

Narrador y promotor literario. Autor de los libros de cuentos El amor en tres platos (2007) y El regalo de Pandora (2011), de la novela La huella del bisonte (2008) -finalista de la Bienal Adriano González León 2006-, del libro de crónicas Caracas muerde (PuntoCero, 2012) y de Objetos no declarados (PuntoCero 2014). Fundador y ex-editor del portal www.ficcionbreve.org.
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Roda Saab Ganam. Empresario parte del entramado de Samantha Gray.
Highfrancys Herrera. Empresaria parte del entramado de Smanatha Gray y Candidata a la Asamblea Nacional por el PSUV.
Mary Luz Gianetti. Empresaria parte del entramado de Samanta Gray.
Samantha GRay en la portada de la revista Caracas dónde confirmaba su relación con Graterón.

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