Desde tiempos remotos, los doctores han recomendado no deshacerse de la cera de oídos, o cerumen, ya que tiene propiedades beneficiosas para el cuerpo humano.

En algunos casos el llamado cerumen era utilizado para ayudar a cicatrizar heridas leves, y otros mas osados usaban su sabor como forma de diagnosticar enfermedades como la diabetes.

De acuerdo con la Academia Americana de Otorrinolaringología, la recomendación es no usar los llamados Isopos o Q-tips, aunque estos parezcan los mas adecuados o menos peligrosos.  No obstante, las personas insisten en remover la cera de los oídos, utilizando objetos no adecuados, pudiendo provocar males mayores.

Según la minuta mensual que se publicaba desde 1902, se advierte que

“En la remoción de cerumen impactado, debe usarse tan poca instrumentación como sea posible, ya que puede hacerse mucho daño con el uso de sondas, fórceps y ganchos, sobre todo si lo hacen personas inexpertas.”

Sin embargo, a pesar que muchos conocen de esta recomendación, las personas hacen caso omiso. De acuerdo con el Dr. Vito Forte, professor de Otorrinolaringología en la Universidad de Toronto, “cuando se coloca un isopo dentro del oído y es movido, se siente tan bien que las personas se convierten en adictos a esa sensación, al igual que los fumadores

Entonces ¿cómo podemos limpiar los oídos?

Naturalmente, el cuerpo genera mecanismos de limpieza del conducto auditivo, haciendo que la cera se remueva cuando masticamos o hablamos, sacando los excesos hacia la parte externa del oído, cuando se usa algún elemento para tratar de limpiarlo, lo que se logra es el efecto contrario, pudiendo inclusive generar la formación de grandes masas de cerumen.

De acuerdo con las cifras manejadas por el programa Medicare de Estados Unidos, el uso de estos artículos para limpiar los oidos, generó un costo de casi 47 millones de dólares en tratamientos para remover cera acumulada en el interior de los conductos auditivos.

En algunos casos, el algodón que está en los bordes de los isopos, a pesar de su suavidad, puede resultar abrasiva para la delicada piel del oido, o producer una infección que resulte a mediano plazo muy dolorosa, afirma el Dr. Seth Schwartz, Otorrinolaringologo del Centro Médico Virginia Mason en Seattle.

Estudios afirman que limpiarse los oídos resulta una conducta innata y no tanto aprendida, ya que inclusive en los primates se nota la tendencia a rascarse o introducirse cosas en las cavidades auditivas, por lo que el cambio de conducta debe hacerse de manera consciente para evitar males mayors.

Con información de Statnews

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