Es reiterativo que los padres pregunten cómo saber si lo están haciendo bien. La verdad no sé si exista esa respuesta con exactitud. Pero resulta inspirador saber que las familias que se han propuesto educar a sus hijos con respeto tienen algunos hábitos y dinámicas positivas que te comento a continuación. Toma nota.

Comunicación

Para una buena comunicación primero escucha, sin juzgar, con actitud de curiosidad. Los niños que se sienten escuchados tienen mayor disposición a oír. Así mismo, es importante que corrobores que el niño te escucha cuando le hablas.

Las expresiones no verbales deben ser coherentes con las palabras. Cuida el tono de voz, opta por uno suave o sutil. Procura que el mensaje sea claro y conciso. Tu postura que invite al diálogo, sugerimos sentarte al lado de tu hijo. Cuando están pequeñitos los niños comprenden más las expresiones no verbales. Por eso, hay que cuidar gestos amenazantes.

Evita las frases imperativas, que proponen una orden, pues promoverías el rechazo de tu hijo y quizás el desagrado. Cambia los mandatos negativos por positivos. En vez de centrarte en lo que esta prohibido, dale opciones de lo que sí puede hacer, en vez de lo que procuras que deje a un lado.

Emoción

Aquí te sugiero que hagas exactamente lo que a ti te gustaría hacer cuando alguien se enoja contigo. Recuerda que cuando estas molesto es el peor momento para comunicarte y buscar soluciones. Así que tomate un tiempo fuera positivo, es decir un momento para recobrar la calma y hazle saber a tu hijo que estas enojado y que necesitas ese espacio para serenarte. Sólo así, en calma establece un diálogo.

Sí cometiste un error reconócelo, y discúlpate. Evita las recriminaciones y los calificativos negativos como “tu siempre…”. Expresa lo que te enojó, por qué te sientes de ese modo y dile a tu hijo qué te gustaría. Los hijos tienen motivaciones e intereses propios. Procuren un acuerdo mutuo y respetuoso para ambos. Sí tu hijo cometió un error, usa las preguntas para motivar un proceso reflexivo en el que pueda percatarse de su error y obtener un aprendizaje. Deja que tu hijo asuma las consecuencias lógicas de sus actos y sí lo necesita acompáñalo en el proceso.

Amor y motivación

Dedícale tiempo especial. Esta atento a lo que le gusta, hace, con quienes comparte. Expresa con palabras y gesto tu amor. No des por entendido que tu hijo sabe que lo amas. Genera confianza sólo así podrá compartir sus emociones. Ante cualquier duda evita suponer, es mejor que preguntes qué pasó antes.

Reconoce sus fortalezas, lo que le sale bien, lo que se le da con facilidad, lo que le inspira y lo que logra. Procura motivarlo en sus retos y acompañarlo sin hacerlo por tu hijo. Atrévete a acompañar a tu hijo en experiencias que sólo son de su interés como algunas prácticas deportivas, juegos, etc. Comparte experiencias similares a las que vive tu hijo, sí las tuviste y disfruta de tus hijos y el proceso de educarlos.

Para más información, escríbenos al correo electrónico: [email protected] o síguenos a través de nuestras redes.

Instagram: @guiapositiva
Twitter: @guía_positiva
Facebook: Guía Positiva

 

Yomarli Bustamante

Periodista y Madre de dos niños. Promotora del Bienestar. Facilitadora de Crianza Respetuosa. Certificada en Disciplina Positiva para Padres y Maestros.
Menú de cierre