Las personas que padecen de discapacidad visual, han logrado la inclusión social, cultural y educativa, gracias al tratado Marraquech, que fue aprobado luego de varios años de negociaciones entre la sociedad civil organizada y los diferentes actores políticos del mundo.

De acuerdo con las cifras manejadas por la Unión Mundial de Ciegos, las personas con discapacidad visual supera los 285 millones en todo el mundo, encontrándose su mayoría en países en vías de desarrollo, por lo que este acceso restringido a las obras impresas, implica además una diferencia considerable en el desarrollo intelectual y cultural de dichos individuos.

Con la ratificación de 20 países entre los que se encuentran Argentina, Ecuador, Chile, Guatemala, México y Perú, y la ampliación progresiva de este grupo, entre los que Venezuela figura como uno de los que trabaja para su validación, este instrumento legal busca el acceso a textos impresos a las personas que por sus condiciones físicas o sensoriales no tienen acceso a los mismos.

Aprobada por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) desde 2013, esta herramienta brinda un marco para crear excepciones que permitan la reproducción y distribución de obras publicadas en formatos accesibles, sin que sea necesaria la autorización de quienes tienen los derechos de autor, para aumentar la oferta de materiales de lectura a los discapacitados visuales, quienes solo tienen acceso a un aproximado del 10% de las obras impresas a nivel mundial.

Ante esta realidad, el tratado de Marrakech, en vigencia desde el 30 de septiembre de 2016, surge como una forma de lograr el empoderamiento cultural de las personas sin importar sus condiciones físicas, logrando las condiciones de acceso a la educación para el crecimiento intelectual y por ende, mejorar las condiciones de las personas con discapacidades visuales.

Con información de El Universal

Originally posted 2017-06-07 13:17:05.

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