La malaria, una enfermedad erradicada en el país, reapareció con tal fuerza, que solo este año se cuentan más de 400 mil casos. En un informe de El Nacional, se informan las apreciaciones del investigador Oscar Noya, del Centro de Estudios sobre Malaria, de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Cifra. Noya empieza señalando que recibe a diario al menos 24 casos de paludismo, como también se conoce la enfermedad que transmite el mosquito anófeles, cuando no hace mucho, esa era la cantidad de pacientes que atendían allí en todo un año.

Región. De acuerdo al investigador, la mayoría de los pacientes que acuden a buscar tratamiento vienen del estado Bolívar, donde se ha hecho una tarea titánica conseguir los fármacos que deberían administrarse para atajar la parasitosis que ataca el hígado y los glóbulos rojos. “La situación se ha vuelto extremadamente dramática porque la gente se está muriendo por falta de tratamiento”, denuncia el especialista.

Emergencia.  La Asamblea Nacional decretó la emergencia sanitaria en Bolívar debido a la crisis de salud en la que la malaria desempeña un papel protagónico. De acuerdo con el documento emitido por el Parlamento, entre enero y octubre de este año se registraron 206.240 casos solamente en esa entidad. “El Estado venezolano no ha implementado las políticas adecuadas para la prevención, detección y cura del paludismo”, asegura.

Declaración. “La Organización Panamericana de la Salud ha alertado sobre el aumento de la malaria en América, pero el caso más grave es el de Venezuela, que junto con Haití fue el único país donde aumentó el número de afectados entre 2000 y 2015”, indica el diputado José Manuel Olivares, presidente de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional.

Estadísticas. El año pasado, según el boletín epidemiológico del Ministerio de Salud, hubo en todo el país 240.613 casos de malaria, 100.000 más que en 2015. Este año, los datos indican que hay un incremento de 63% en esa cifra, lo que según las proyecciones de expertos se traducirá en más de 400.000 casos a finales de año, aunque en realidad la proyección se queda corta, pues se basa en números que no toman en cuenta las recaídas, que pueden darse en un paciente múltiples veces sobre todo en un medio en el que escasean los medicamentos, afirma el ex ministro de Sanidad José Félix Oletta. Además, persiste el silencio sobre la epidemia, porque no se han divulgado los datos oficiales de 2017.

Recaídas. “Estimamos que solamente por Plasmodium vivax (una de los tres especies del parásito de la malaria que circulan en Venezuela) deben haber ocurrido este año 100.000 recaídas”, alerta. Notificar estos incidentes debería ser un punto crítico en la estrategia contra la epidemia, coincide la directora del Observatorio Venezolano de la Salud, Marianella Herrera.

Reportes. “Los médicos de Bolívar refieren episodios de personas que han sufrido decenas de reinfestaciones, en un caso hasta 37 veces. Si eso lo contabilizas como un solo caso, no sabes realmente cuántas dosis de tratamiento requieres”

Fallecimientos. Las muertes por malaria en el año 2016 sumaron 150, más del doble de las que se registraron en 2015. Este año podrían contabilizarse entre 300 y 500 decesos que habrían podido evitarse. “Sabemos que está aumentando la mortalidad, pero hay un subregistro enorme”, señala Noya.

Malos cálculos. Un análisis de la Sociedad Venezolana de Salud Pública y de la Red Defendamos la Epidemiología califica de grave la falla de medicamentos antimaláricos que han sido adquiridos por el Ministerio de Salud mediante el Fondo Estratégico de la OPS en los últimos dos años.La situación, señala el informe, ha obligado a los enfermos y a sus familiares a cumplir largos períodos de espera para iniciar el tratamiento. La desesperación ha provocado protestas contra la red de centros de atención de Salud Ambiental.

Regiones. La ausencia de los fármacos se ha hecho crítica en los últimos cuatro meses, añaden, sobre todo en Bolívar, Sucre, Monagas, Delta Amacuro y Anzoátegui, donde se han reportado casos de pacientes que han fallecido sin recibir medicamentos. Aunque los técnicos del Ministerio de Salud solicitaron hasta tres veces más cantidad de antimaláricos para este año en comparación con 2016, se desconoce cuál es la cantidad que efectivamente habría importado el Estado, agrega el informe.

Complicaciones. Afecta el cuadro de falta de medicamentos el uso de esquemas de tratamiento incompletos y errados en las propias dependencias del Ministerio de Salud. Noya ha emprendido la tarea de archivar ejemplos de récipes oficiales en los que las recomendaciones incluyen desde usar antibióticos y otros medicamentos inútiles para el tratamiento de la malaria hasta aplicar flores de cundeamor, gotas de creolina o dietas sin ninguna base científica. “Esto puede considerarse como un verdadero crimen”, expresa.

Fallas. También se indican tratamientos obsoletos, un factor que alimenta las recaídas y las recrudescencias, término que designa los casos en los que la enfermedad aparece de forma más grave, después de haberse curado aparentemente. Algunas de estas combinaciones fueron desechadas hace 25 años por la Organización Mundial de la Salud porque eran inefectivas, recuerda Oletta. “El Ministerio de Salud no está empleando sus propias normas: aplica programas incompletos o caducos que incrementan los costos, tanto por el sufrimiento humano como por la dilapidación económica, porque tienes que comprar más medicamentos para casos que se podrían haber resuelto”.

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