El Fondo Monetario Internacional (FMI) está realizando los preparativos para un posible rescate a Venezuela por un monto anual de 30 millardos de dólares, reestructuración de bonos y una reforma en las reglas de cobro de estos instrumentos financieros.

En una reseña de El Nacional, se indica que a pesar de que Venezuela rompió relaciones con el ente financiero en 2007, el personal del FMI ha sacado de forma discreta una serie de cálculos para implementar un posible rescate financiero que, de suceder, sería más grande y complejo que el aplicado a Grecia.

“Esto va a ser una mezcla de Argentina con Grecia en términos de complejidad”, agregó Douglas Rediker, un ex representante estadounidense ante el FMI.

“El mercado necesita estar adecuadamente preparado para esto”, comentó un alto funcionario del FMI.

Sin embargo, el organismo internacional recalcó que todo depende de una solicitud del gobierno venezolano para obtener ayuda y de la cooperación de las autoridades nacionales. De no ocurrir, la ayuda solo quedaría en palabras.

El FMI no ha tenido una relación oficial con Venezuela desde 2007, y no ha realizado una revisión en el país en 13 años. Los funcionarios insisten en que no existe un rescate inminente, y han declarado públicamente que sólo están llevando a cabo una supervisión normal, haciendo hincapié en que no han tenido contacto significativo con el Gobierno aparte de las respuestas ocasionales de bajo nivel ante las solicitudes de datos.

Los programas del FMI dependen de una solicitud de un gobierno para obtener ayuda y de la cooperación de las autoridades nacionales, pero “no ha habido diálogo alguno”, declaró un alto funcionario del FMI. “Además, mucho depende de la naturaleza de cualquier transición política. Si no hay consenso, la comunidad internacional no querrá invertir buenos fondos en malas circunstancias”.

La magnitud de las necesidades de Venezuela probablemente también será un problema. Normalmente, los programas del FMI a lo largo de tres a cuatro años se limitan a un máximo del 435 por ciento de la cuota de un país, la cual, en el caso de Venezuela, sería de 23 mil millones de dólares. Otros prestamistas multilaterales podrían aportar otros 2 mil millones cada uno, y los donantes bilaterales (de Europa y de Estados Unidos) podrían llegar a los 5 mil millones. Esto resulta en un posible paquete plurianual total de aproximadamente 32 mil millones de dólares.

Pero Venezuela probablemente necesite ese monto anualmente. Devolver las importaciones a los niveles de 2015 de 35 mil millones de dólares, y así impulsar el consumo y una cierta reconstrucción del deteriorado capital social del país, requeriría un respaldo de la balanza de pagos de 22 mil millones anuales. Además de eso, el déficit fiscal, actualmente alrededor del 7 por ciento del producto interno bruto (PIB), tendría que ser financiado. En total, Venezuela pudiera necesitar 30 mil millones de dólares al año en ayuda de la comunidad internacional.

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