Dos de las principales calificadoras de riesgo financiero declararon a Venezuela en default o impago parcial por los retrasos registrados en la cancelación del bono 2017 por $1,1 millardos, pero además de dos cupones (intereses) que se vencieron este fin de semana. El Estímulo con el reporte.

Calificadoras. Venezuela entró en default parcial tras el impago de $200 millones de en sus bonos globales, según la calificación de las agencias Standard & Poors y Fitch, lo que amenaza con desencadenar el incumplimiento de su abultada deuda externa.

Argumento. La agencia S&P, que se convirtió en la primera en declarar el default parcial de Venezuela, indicó que actuó luego de que se cumplieran los 30 días de gracia otorgados para pagar el cupón de los bonos 2019 y 2024. “Hemos bajado dos calificaciones a ‘D’ (default) y bajamos la calificación de la deuda soberana en moneda extranjera a largo plazo a ‘SD’ (default parcial)”, indicó en un comunicado.

Declaración. La calificadora financiera Fitch degradó a “default restrictivo” (RD) la nota de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) por considerar que retrasó el pago de vencimientos de su deuda. Esta calificación “refleja el incumplimiento en el pago de bonos al 2 de noviembre y 27 de octubre debido a demoras de procedimiento que hicieron que los tenedores recibieran los pagos del principal hasta una semana después de la fecha debida”, dijo Fitch en un comunicado. Esas fechas corresponden a pagos de $1.169 millones por el bono PDVSA 2017 (2 de noviembre) y de 842 millones del PDVSA 2020 (27 de octubre).

Antecedente. La rebaja de la calificación ocurrió horas después de una reunión el 13 de noviembre entre el gobierno de Nicolás Maduro y acreedores, a quienes no ofreció -como se esperaba- un plan concreto para renegociar la deuda soberana y de la petrolera Pdvsa, de unos 150.000 millones de dólares en total.

Reacción. Aunque los acreedores salieron decepcionados de la cita, que duró unos 25 minutos, el gobierno consideró que “inició con rotundo éxito el proceso de refinanciamiento de la deuda externa”. El vicepresidente Tareck El Aissami, principal negociador, prometió la creación de mesas técnicas para “evaluar propuestas” en próximas citas, sin precisar fechas.

Acusación. El Aissami declaró a la televisión oficial que Venezuela está “blindada”, pero acusó al gobierno de Donald Trump de “cerrar vías” al país con las sanciones financieras impuestas en agosto. Maduro anunció el 2 de noviembre que su país buscaría “refinanciar y reestructurar” la deuda, debido a una “persecución financiera” comandada por Washington. “El default nunca llegará”, dijo el pasado 12 de noviembre.

Revisión. En Nueva York, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que agrupa a tenedores de deuda, se reunió lunes y martes para determinar “si ha ocurrido un cese de pagos” de un bono de PDVSA, por 1.161 millones de dólares. El gobierno asegura que transfirió esos recursos, pero los acreedores no los habían recibido. La evaluación de ISDA seguirá este 16 de noviembre y si es negativa desencadenaría el pago de los seguros CDS (Credit Default Swaps).

Compromisos. Con reservas internacionales de solo 9.700 millones de dólares, Venezuela debe pagar en lo que resta del año al menos 1.470 millones de dólares y para 2018 tiene obligaciones por más de 8.000 millones. “Muy probablemente podríamos considerar cualquier reestructuración venezolana como un intercambio de deuda en apuros y equivalente al default dada la liquidez externa altamente restringida”, indicó S&P.

Pago. El ministro para la Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, informó este 14 de noviembre que se ha iniciado de manera “franca y correcta” el refinanciamiento de la deuda externa, al tiempo que aseguró que durante la tarde comenzó el pago de los intereses vencidos.

Menú de cierre