Voy a adoptar un bebé y quiero amamantarlo

Voy a adoptar un bebé y quiero amamantarlo

En esta historia se omiten los nombres verdaderos de los protagonistas para proteger los derechos del bebé y su familia.

El  miércoles 18 de enero, celebraba el cumpleaños de mi pareja, cuando, de pronto, recibo un singularísimo mensaje telefónico, pleno de gran emotividad. Y aunque el particular texto llama mi atención, me limito a responder como hago usualmente: dando tranquilidad a la futura mamá con un bebé en su vientre.

  • ¡Felicitaciones!, le escribo. Y enfatizo: Ante todo, NO ES NECESARIO ESTIMULAR NADA, antes del nacimiento del bebé. ¡Eso es lo más importante!

En aquel primer contacto, resalto tales precisiones a fin de combatir uno de los primeros mitos que afectan a las mujeres gestantes: ¡Que la madre no producirá suficiente leche, si durante el embarazo no moja las blusas, o no se le endurecen sus pechos! Es decir, que la madre no será “lechera”, y por tanto no podrá amamantar. Cuando las madres creen en este mito, las consecuencias son desmoralizantes. Por ello, las Consultoras en Lactancia Materna intentamos desmitificar esta arraigada y falsa creencia, de inmediato.

  • ¿Cuándo se estima el nacimiento?, le pregunto.
  • El bebé nacerá el sábado en la mañana, responde la madre, quien agrega:
  • Yo llego a Caracas, mañana en la tarde, Dios mediante.
  • Faltan apenas dos días, calculo yo.

En ese momento, entonces pienso: ¡Caramba, pero cómo va a viajar esta mamá en avión dos días antes del nacimiento del bebé! ¡Ninguna línea aérea la va a dejar!

Por alguna razón, algo no me cuadra y dudo. ¿Qué fue lo que leí?, me pregunto. Entonces releo, atenta y detenidamente, y encuentro esto:

 

  • Hola Nayví. Te escribe una chica venezolana que vive desde hace 5 años en Italia. Te sigo en tus redes. ¡Me encantan tus consejos! Soy apasionada de todo lo que se refiere a lactancia materna y hace menos de una semana nos dieron una noticia, y es que seremos padres de un bebé recién nacido, venezolano. Viajo mañana para hacer todo allá, en Venezuela. ¡Y quiero amamantarlo! Es mi más grande sueño,… Pero no sé si pueda hacerlo. Tengo las mamas operadas y nunca he tenido hijos. Quiero que me ayudes, aunque sea para intentarlo. Quiero ser tu alumna en el reto que me he trazado de lograr amamantar a mi primer bebé.

Belén nunca detalló: ¡Seré mamá adoptiva, o seremos padres adoptivos! En resumen, sólo dijo: ¡Voy a tener un bebé y mi mayor deseo es amamantarlo! Bueno, ¡Sorpresa! Lo cierto es que tras esa segunda lectura, es cuando caigo en cuenta del reto que aquella madre se había trazado y al cual me invitaba: ¡El reto de la Inducción de Lactancia!

Sí, Belén requería que la asistiera a inducir la lactancia en su cuerpo a fin de amamantar a un bebé adoptado. Es decir, inducir la lactancia en un cuerpo que jamás había gestado. Sin duda, un inmenso reto. ¡Arrancar, desde mucho menos que cero!

Por fortuna, Belén era una verdadera apasionada de la lactancia materna. Tanto, que ya había investigado y adquirido el conocimiento de que toda mujer –e incluso hombre- posee las capacidades fisiológicas para amamantar. Y con el poder de ese saber dedujo posible su propia inducción a la lactancia.

Belén, también tenía conciencia de que el proceso no sería sencillo y que para lograr el éxito requeriría de un adecuado apoyo profesional. En concreto, Belén acertó cuando decidió asumir el reto con toda seriedad y madurez, lo cual implica evitar ligerezas e improvisaciones.

  • Un millón de gracias. Espero tu respuesta para cuadrar y vernos en Caracas. ¡Sueño con ello!

Esas fueron las últimas palabras de aquel raro, inusual y retador mensaje. Así, en un día de fiesta de cumpleaños, y de celebración de la vida, yo acepté aquel reto: ¡El Maravilloso Reto de Belén y su Inducción a la Lactancia Materna!

 

A prepararnos

De algún modo, la seguridad, frescura y vitalidad de aquella madre, me dejó activada. Y de inmediato, empecé a prever y organizar todo: moralizar y educar a la madre y su entorno, estimular sus pechos, apoyarla con medicamentos y médicos, entre otros tantos elementos. Mucho trabajo para tan corto tiempo.

  • ¡Y para colmo –pensaba- la madre vive fuera del país y viajará sin su pareja, y por tanto deberemos iniciar el proceso sin el importante apoyo de “papá”, en un primer momento!

Sí, sin duda, ahora encaraba al caso más complejo de Inducción de Lactancia que yo hubiese atendido como profesional del área. Reflexionaba sobre la operación de los pechos de Belén. ¿Qué sería: reducción, colocación de implantes,…? Meditaba también, sobre todo el plan de estimulación que requerirían los pechos de Belén.

Preveía, además, el proceso de adopción y su carga de estrés y posibles efectos negativos para nuestro reto de lactancia. Por otra parte me preguntaba sobre el apoyo familiar con que se contaría, y cómo vencer las distancias para comunicar a “Papá y el entorno de Belén”, las recomendaciones y herramientas más adecuadas para apuntalar el trabajo de “Belén y bebé”.

Entre otras, esas eran algunas de las interrogantes que resolvíamos, a medida que transcurría nuestra conversación determinada por la diferencia horaria entre Italia y Venezuela. Así, con aquellos textos viajeros que nos llegaban a retazos, iniciamos esta especial relación Consejera-Mamá.

  • ¡Qué emoción, un millón de gracias por tu ayuda y tu apoyo en un momento tan especial e importante de mi vida!

Sí, Belén estaba profunda y sinceramente emocionada. Y yo, tanto como ella. ¡Ansiaba el momento de conocerla! Por fin, el 20 de enero me encontré, por primera vez, con la futura mamá, la futura abuela y dos tías. ¡Todas dispuestas a apoyar! Cada palabra la escuchaban con atención, pero en el fondo, aún dudaban de la posibilidad de que Belén lactara. Pero, palabra a palabra, fuimos fortaleciendo su confianza.

Conversamos durante casi tres horas, durante las cuales les suministré la información más adecuada y del modo mejor sistematizado que pude. Y es que Belén recibiría a bebé en otra ciudad y yo solo podría estar a su lado cuando regresaran. Por ello, nos concentramos en lo que nos ayudara a iniciar la estimulación de los pechos y minimizar angustias. Verla y escucharla me tranquilizó, pues me permitió palpar a una Belén, absolutamente resuelta. ¡Una mujer decidida y confiada en su triunfo, es vital para el éxito de la lactancia natural!

Un mes más tarde, la alimentación del bebé aún dependía de la leche artificial. Sin embargo, ya experimentaba largas tomas en los pechos de su mamá adoptiva. ¡Allí, el bebé se queda absolutamente tranquilo!, exclamaban todas. Sí, verdaderamente, así ocurre con cualquier bebé. Y en medio de esa tranquilidad, un maravilloso día y como por arte de magia, empezaron a brotar gotitas de leche de los pechos de Belén. ¡Sin dudas, la naturaleza sabe hacer su trabajo!  

Tras aquel día, y aún sin poder salir de su asombro, una de las tías me confesó:

  • Aún no puedo creerlo. Creía que sus pechos eran improductivos. Conocí a una mamá adoptiva que logró amamantar, pero creí que Belén no podría.

Para el momento de las primeras gotitas de leche, Papá (el esposo de Belén), ya había arribado a Venezuela. Y se incorporó al equipo de apoyo, fascinado al ver a su esposa amamantando a tan ansiado bebé.

El relactador

Si algo adoro de esta historia, es que en ella se cumple con una máxima que siempre repito: ¡Para amamantar sólo necesitamos: una mamá con información adecuada y un bebé!

Desde un primer momento, planeamos en fabricar y usar un relactador: un dispositivo que a través de una manguera lleva la leche artificial a la boca del bebé, mientras éste succiona el pecho inactivo, al cual estimula y le hace saber que debe producir leche. Sin embargo, en este caso, el uso de esa herramienta, así como la recomendada estimulación frecuente de los pechos, se vio obstaculizado por el proceso de adopción, entre otras diligencias. En virtud de los aportes que ambas hubieran podido dar, creo que debí insistir. Por ello, asumo mi responsabilidad en que no lográramos el inicio de la producción más rápido.

Por otra parte, también es verdad que desde nuestro primer encuentro, acordamos trabajar, fundamentalmente, sobre la base de confiar en que el cuerpo de Belén produciría leche, principalmente, si ella pegaba al bebé a sus pechos. Con esta permanente conexión, también quisimos fortalecer a un bebé que sufriría el abandono de su madre natural. Ante ello, una de sus mayores necesidades sería la contención y conexión amorosa del pecho materno y del amamantamiento. Por tales razones, Belén debía mantener presente que: ¡Un bebé prendido al pecho y comunicando su necesidad, es la herramienta o medicamento más eficiente para producir leche!

En anteriores ocasiones también me han preguntado: ¿Cómo armo y uso un relactador? Antes de explicarlo, que es un respuesta técnica, siempre respondo: ¡Lo más importante es hablar con la mamá, darle confianza y tranquilidad. Sin eso, no hay técnica ni tecnología que funcione!

Y por eso, con Belén lo logramos. Lo hicimos sin relactador, pero usando otras herramientas. Pegando al bebé a ambos pechos, todo el mayor tiempo posible como único estímulo a sus pechos. En el pecho derecho, bebé se pegaba bien; pero en el izquierdo no tanto, y además rompió. En cada parte del proceso, cada detalle, cada avance, lo íbamos cuidando.

Tuvimos nuestro segundo encuentro personal, cuando el bebé ya tenía 5 días de nacido y entregado a Belén, como aún no se había iniciado la producción el  bebé dependía de la leche artificial, por completo. En ese momento nos concentramos en revisar y asegurar un agarre sin dolor, teniendo en cuenta que: ¡Amamantar no debe doler nunca!

Toda madre debe saber que un agarre inadecuado también es ineficiente. En este caso, justamente, debíamos fortalecer la eficiencia. Es decir, que el bebé demandara lo suficiente del cuerpo de Belén, para así activar la respuesta natural de toda mamá mamífera: producir leche para garantizar la vida de un bebé.

En esta fase descubrimos que la prótesis de uno de los pechos de Belén se había descolocado. Tal situación dificultaba al bebé prenderse, ante lo cual el pecho debía ser sostenido desde abajo. Cierto día Belén sintió puntadas en los senos y las creímos señales de leche, pero resultaron estar asociadas a la menstruación. Así, cada cambio, cada nueva sensación, lo conversábamos. ¡Sí, debimos ser muy pacientes! Belén me describía sus sensaciones, yo respondía, y con frecuencia consultaba a mi compañera del Centro de Atención a la Embrazada y  Lactante Mundo de Dos @mundodedosccs, la pediatra, nutrólogo infantil y consejera en lactancia materna Magaly González Fuenmayor.

“Te tenemos una noticia que te va a gustar mucho”

De interés  Reflexiones de Luis Britto García: Propósitos de Año Nuevo

A eso de las 11 de la noche, de un casi agotado día de febrero, me sorprende otro mensaje:

  • Nayvíiiiiiiiiiiii. Te podemos llamar? Te tenemos una noticia que te va a gustar muuuucho.

Sí, nuevamente era Belén. Su alegría superaba a la de su primer mensaje, desde Italia, e incluso a la que irradiaba cuando me contó que había recibido y pegado al bebé a su pecho, por primera vez. El mensaje llegó cuando el bebé cumplía un mes y dos días de nacido. Dos fotos, daban cuenta de una gotica de leche saliendo del pecho exprimido, y de un bebé, en segundo plano, extasiado por la succión al pecho.

En muchos días la producción de Belén sería insuficiente para satisfacer las necesidades del bebé, que nació pesando 3,4 kilos. Sin embargo, la succión le generaba ese estado de absoluta relajación que es incapaz de producir la alimentación artificial. Esta es otra de las grandes debilidades de la alimentación artificial, la cual provoca que las mamás se vean obligadas a buscar herramientas también artificiales y costosas para poder calmar a sus bebés. En verdad: ¡El pecho materno, es la herramienta más eficiente, sencilla y cercana para calmar a su bebé. Y no tiene precio!

La conversación, vía WhatsApp, siguió así:

  • Lactancia_SOS: Que bella gotica!
  • Mamá adoptiva: Ya yo estaba tristona. 😞
  • Lactancia_SOS: Esta foto es maravillosa.
  • Mamá adoptiva: ¡Cuéntale a todo el equipo!

Desde entonces, nuestras conversaciones comenzaron a semejarse a las que normalmente sostengo con otras mamás. Empezaron a “sonar” como los casos cotidianos. De hecho, dos días después de la aparición de la leche:

  • Pasé toda la noche con fiebre y mucha tos… y ¡el bebé quiso estar pegado al menos la mitad de la noche!.

Tres días después:

  • ¡Avísame si podemos vernos pronto! Queremos que nos veas.  Me volvió a romper un poco el pezón izquierdo… la del pezón plano…

Cuatro días después:

  • Mamá: ¡Él quiere estar pegado todo el tiempo! Pero yo veo que sale muy poquito. O, ¿Será que a él sí le sale mucho?
  • Lactancia_SOS: Es un bebé amamantado tratando de que su mamá produzca todo lo que él necesita. Es NORMAL. Recuerda: Mamá 👎 es mala extractora. Bebé 👍 es el mejor extractor.
  • Mamá: ¿Debo dejarle de dar la fórmula? ¿Olvidé lo que me dijiste de las comidas y el café? ¿Puedo?
  • Lactancia_SOS: No, aún no dejes de darle fórmula. Sobre la comida: café en la mañana. Comer de todo. Reducir lácteos.

Cinco días después:

  • Mamá: Mi bella. Aún me parece un sueño del que no quiero despertarrrrrr. Cuando vi esa gota, ¡brinqué de la felicidad!!!
  • Lactancia_SOS: No creo que sea medible tu felicidad. Todo el equipo de Mundo de Dos está celebrando contigo.

Seis días después:

  • Mamá: Amiga, ¿Es normal que el bebé tenga algo como caspa? ¡Antes no lo tenía!
  • Lactancia_SOS: Costra láctea. Normal.

20 días después:

  • Mamá: ¡Abrazado a su teta! No se ha querido despegar desde hace como 2 horas.

Belén debió volver a Italia y desde entonces, nuestra comunicación volvió a depender de Internet. Pasados dos meses de nuestra primera conversación, me escribe:

  • Te cuento que aquí en Italia y en España hay no menos de 20 personas, incluyendo unos médicos, esperando por tu artículo sobre nuestro caso. ¿Qué tal? Aquí están impresionados porque aseguraban que era imposible que yo amamantara a mi Milagrito… Te queremos mucho, de verdaíta. ¡Gracias por todo y por tanto!

Y así fue como prometí escribir este caso y empezó ese: ¡Ya me pongo en eso, ya lo escribo, ya lo arranco!

¿Cómo funciona la lactancia materna?

El mecanismo por el que una madre, cualquiera, produce leche suficiente para su bebé es un mecanismo muy simple y complejo a la vez. Simple porque lo único que se requiere es que el bebé succione del pecho materno tanto como requiera y esto hará que la producción alcance los niveles necesarios en cada etapa del crecimiento del bebé. Es decir: ¡Para la producción de suficiente leche materna, basta con que no haya interferencias entre mamá y bebé!

En el caso de Belén, lo que hicimos fue pegar al bebé al pecho, tan pronto llegó a los brazos de la madre adoptiva. Y ella, debidamente guiada ya tenía la preparación adecuada para saber, exactamente, qué y cómo hacer; y qué esperar y cómo solucionar la alimentación mientras no generara su propia leche natural.

Son dos, las principales interferencias a las que usualmente se enfrentan las madres (no las adoptivas) que amamantarán al bebé gestado en su cuerpo:

  1. Protocolos de salud que la separan del bebé durante la primera hora de vida, y con frecuencia durante muchas horas.
  2. Uso de mamilas para la alimentación y para calmar al bebé. En lugar de entregarlo a su madre, quien tiene en sus pechos el mejor alimento, calor y seguridad que el bebé necesita.

Una vez que se introducen las interferencias se activa un ciclo de complicaciones para la lactancia materna.

  1. El bebé comienza a sustituir la succión del pecho materno por la succión de mamilas.
  2. Llega a los brazos de la madre completamente dormido, por horas incluso, y le cuesta prenderse al pecho.
  3. Cuando efectivamente necesita comer el llanto es desesperante.
  4. Ante el llanto desesperado del bebé, las dudas de la madre se hacen innumerables y comienza la desconfianza sobre la capacidad del propio cuerpo para alimentar al bebé.
  5. Para intentar remediar, se le abre la puerta a nuevas interferencias, ya que el bebé llorará por diversas razones pero todos pensarán que no ha comido. Por ejemplo, la familia y personal de salud preguntarán cuánto comió (imposible de ser medido cuando el bebé succiona directo del pecho); y ante esas aparentemente inofensivas pero determinantes presiones la madre irá poco a poco desactivando su sistema de producción de leche hasta entregarse a la alimentación artificial, medible.

A diferencia de los casos de interferencia que puntualizamos, Belén, en su condición de mamá adoptiva se rodeó de un entorno que la apoyara.

  1. Se informó y buscó guías que le garantizaran su preparación permanente para tomar las decisiones adecuadas.
  2. Usó leche artificial para alimentar al bebé pero sólo mientras su producción se iniciaba.
  3. Usó mamilas, en algunas circunstancias, pero sabía que debía colocar al bebé al pecho todo el tiempo posible.
  4. Sabía también que debía ser paciente y no desesperar sino dejar que la naturaleza hiciera su trabajo, aun cuando no le había permitido salir embarazada.
  5. Conocía y confiaba en que solo el bebé, con succión reiterada y frecuente y por largos períodos, daría la indicación a su cuerpo (que recibió algo de ayuda de medicamentos) y así la oxitocina y la prolactina aparecieron en los niveles necesarios para producir la tan esperada leche.

Un mes más tarde el bebé de Belén ya hace evacuaciones similares a las de un bebé alimentado exclusivamente al pecho materno (líquidas, color mostaza, con grumitos blancos). Aún recibe leche artificial aunque se ha ido reduciendo progresivamente. Mientras se mantenga la confianza, dedicación y apoyo logrados hasta ahora, para cuando cumpla tres meses el bebé será alimentado exclusivamente con leche materna producida por los pechos de su mamá adoptiva, y así podrá tener tres meses más de leche materna antes de iniciar la introducción de otros alimentos. Hasta entonces, desde estas líneas auguro para ese querido bebé, así como para Belén y todo su entorno familiar, muchos meses más de alimentación natural y una vida plena de salud y felicidad. Y ojalá, estas líneas sirvan para animar a otras tantas madres adoptivas a emular:

¡El Maravilloso Reto de Belén y su Inducción a la Lactancia Materna!

De interés  De la Web 2.0 a la X.0 no es lo que importa, es cuestión de actitud

 

Comentarios

Comentarios

Nayvi Morles

Licenciada en Comunicación Social Especialista en Mercadeo Consejera en Lactancia Materna Hija de #MiGotadeLeche y #LaCasaGrande
Close Menu
Roda Saab Ganam. Empresario parte del entramado de Samantha Gray.
Highfrancys Herrera. Empresaria parte del entramado de Smanatha Gray y Candidata a la Asamblea Nacional por el PSUV.
Mary Luz Gianetti. Empresaria parte del entramado de Samanta Gray.
Samantha GRay en la portada de la revista Caracas dónde confirmaba su relación con Graterón.

Comentarios

Comentarios

De interés  Los venezolanos no solo improvisamos en la nieve