El subsecretario de estado norteamericano (adjunto) para América Latina Michael Fitzpatrick declaró recientemente que EEUU no aceptará un gobierno paralelo surgido del Parlamento: “no reconocemos necesariamente gobiernos paralelos o aparte. Respetamos el gobierno oficial de Venezuela y del presidente Maduro en este momento”, dijo. Lo que su declaración no recoge es que la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente genera, de nudo hecho, una situación de dos estados, lo cual es una situación de secesión, al haber desconocido el parlamento a dicha instancia. Las negociaciones entre el gobierno y la oposición llevadas a cabo la semana antes de la votación por la ANC según ha trascendido, procuraban reducir la conflictividad que esta situación plantea, pero ante la falta de acuerdo, tocará a los acontecimientos seguir su curso y que las presiones se eleven en la búsqueda de un desenlace, que no una solución.

Las presiones no se han hecho esperar: más de 40 países desconocen la Constituyente, Maduro se instala en la lista OFAC, donde comparte palmarés con Kim Jong-Un, Robert Mugabe y Bachar Al Asaad ; Mercosur aplica el protocolo de Ushuaia y Venezuela queda por fuera de esta comunidad (que ya lo estaba por incumplimiento de los protocolos comerciales y por no adoptar a tiempo los cambios en su normativa); embajadas en Venezuela retiran su personal, se interrumpen los vuelos comerciales; los magistrados designados por la Asamblea Nacional piden asilo en legaciones diplomáticas y se les concede. En quince días, más de 360 mil venezolanos cruzan la frontera hacia Colombia por Cúcuta; ya Acnur, en julio registraba que las solicitudes de asilo de venezolanos montaban ya 50 mil en lo que va de año, principalmente para Estados Unidos (18.300), Brasil (12.960), Perú (4.453), España (4.300), y México (1.044). El dólar se dispara y supera, raudo, la barrera de los 10 mil Bs., agravando la ya de por sí difícil situación económica y social. El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, anuncia la convocatoria de una reunión extraordinaria urgente del Consejo Permanente para viernes o sábado, sin que hasta ahora se sepa más del asunto. El Vaticano emite su comunicado más claro: “la Santa Sede pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución; se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro; se creen las condiciones para una solución negociada de acuerdo con las indicaciones expresadas en la carta de la Secretaría de Estado del 1 de diciembre de 2016, teniendo en cuenta el grave sufrimiento del pueblo a causa de las dificultades para obtener alimentos y medicamentos, y por la falta de seguridad”.

Más arriba en la geopolítica, los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU comienzan a pronunciarse. Rusia cierra filas con la Constituyente alegando que responde a la decisión soberana del pueblo (eso antes de la declaración de Smartmatic); lo hace en el marco del incremento de las tensiones con EEUU por la ley que oficializa las sanciones impuestas a esa nación por su actuación en Ucrania y su “injerencia” en las elecciones presidenciales norteamericanas de 2016 (un detalle significativo es el mecanismo como se aprueba esta ley: 92 votos a favor y 2 en contra en el senado la volvieron inexpugnable al veto presidencial). China “apoya” la constituyente en términos mucho más vagos: “La elección Constituyente en Venezuela marchó en general de forma estable y hemos notado las reacciones de cada parte”; expresa a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores el deseo de que gobierno y oposición en Venezuela “puedan tener un diálogo pacífico bajo la ley y resuelvan los asuntos relacionados con la organización para poder mantener la estabilidad del país y el desarrollo de la economía y la sociedad. “China confía en que el Gobierno de Venezuela y su pueblo sean capaces de resolver sus asuntos internos, ya que lograr un país estable y desarrollado corresponde a los intereses de todas las partes”. EEUU, Francia y Gran Bretaña ya han denunciado la ANC, con lo cual hay por lo menos una probabilidad de veto en Consejo de Seguridad de la ONU, para una eventual misión de paz.

 

Sirva este contexto para poner en perspectiva el dilema, a lo interno de la MUD, en relación con participar o no en las elecciones de gobernadores. Este escribidor cree necesario recordarles, como fracción que son de la Asamblea Nacional, que 7,5 millones de venezolanos respondieron a su consulta y le dieron luz verde a una agenda de transición; pueden cambiar la agenda, pero aténganse a las consecuencias de jugar con las expectativas de la gente.

 

Si quieren ir a las elecciones de gobernadores y no perder los espacios conquistados, ya deberían haber elegido a un nuevo CNE que debía convocar estas elecciones con prontitud. Si se debe profundizar la acción internacional contra la dictadura, puede ser recomendable que elijan representantes en el exterior (pueden no llamarlos embajadores, para sortear la idea de los estados paralelos, que corresponde a una situación de secesión, pero es que con el nudo hecho, no hace mayor diferencia). Si quieren articular la acción internacional en este sentido, la idea de constituir un fondo de recuperación de los recursos públicos desviados administrado por la OEA es útil, porque permite a un mismo tiempo recuperar recursos e instruir expedientes internacionales, para la Haya y otras instancias de la justicia internacional, si accionan conjuntamente con el Ministerio Público. Si quieren abrir el juego para la formación de un gobierno de transición podían haber dado voto de censura al Vicepresidente por tener una orden de captura de INTERPOL y abrir la posibilidad de designar un vicepresidente de consenso que culminaría el periodo presidencial y permitiría constituir un gobierno unitario, dejando para después las decisiones que ser toman desde la supremacía moral.  Si quieren accionar contra la Constituyente podían denunciar que la misma no solo es un fraude constitucional, sino el resultado de la comisión de un delito y corresponderá a la Fiscalía calificarlo y elevar el caso a la instancia internacional.

 

Si atendemos a la escala del contexto encontraremos que el dilema no es ir o no a las regionales, es que seguir el curso de acción contra la ANC implica aceptar la situación de nudo hecho de los estados paralelos y ofrecerle a las instancias supranacionales un argumento para una solución negociada que se base justamente en la secesión; o aceptar la supremacía de la ANC. Se trata de un dilema que involucra la existencia de la república y la supervivencia de la nación, por lo cual, requiere política del más alto nivel, con todos los actores involucrados, asumiendo la condición prebélica del nudo hecho (casus belii) y encontrando una vía para que serán posibles las gestiones de buena voluntad.

 

@cardelf

 

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