La rebelión del artículo 350, para salvaguardar la democracia, la Constitución y oponerse a la tiranía, parece una materia tan abstracta que parece de libre interpretación, lo cual es tan peligroso como paralizante. Ayer Gerardo Blyde le decía a Vladimir Villegas que parecía que la Constitución había sido escrita por un chavismo que temía estar en oposición y al mismo tiempo que pensó que nunca lo sería.
 
Esa falta de detalle, que dijo Blyde que no se podía legislar por la imposibilidad de colocar todos los posibles escenarios, ha quedado en un limbo como un concepto que antes manejó mucho Chávez, el de la contraloría social, que señalaba que todos podíamos vigilar, estar atentos a la corrupción y el retraso de obras. Pero ya sabes qué ha pasado con las denuncias: lealtad o traición.
 
Y es que a pesar de tener una ley con 18 artículos, la contraloria social no detalle mayores procedimientos que organizarse para levantar actas que serán presentadas a las autoridades pertinentes. Es decir, la ciudadanía activa en que no basta hablar sino documentar, llevar la carta, obtener la firma de recibido y agotar todas las instancias, para soportar la protesta como bien enseña y practica William Requejo Orobio con Unión Vecinal en Catia.
 
El abogado José Ignacio Hernández también ha recordado que en 2003 el TSJ recordó la importancia del 333 y el 350 en una sentencia en que estableció tres condiciones: gobierno, ley o sentencia que viole la Constitución; agotar las instancias institucionales y recursos legales y que se mantenga la situación. Y por allí han ido los tiros de AN y Fiscal: no es que “tenían razón” sino que hay tener un blindaje legal y político, cumplir los requisitos, la ciudadanía, lo institucional, el deber ser, lo que ha llevado al apoyo institucional, del chavismo disidente y hasta del que no lo es pero rechaza la Constituyente sin consulta previa.
 
Nadie sabe, hasta ahora, y por eso la UCAB ha pedido aclaratoria a la AN, sobre cómo será el 350. Freddy Guevara y Simón Calzadilla han adelantado que será mediante comités para actuar todos juntos, el mismo día y a la misma hora, todo el tiempo necesario, para detener la elección en los 14 mil centros electorales, lo que requiere una amplia y coordinada acción, por lo que han pedido a gremios, sindicatos y sectores dejar por escrito y tras asambleas que rechazan la ANC. Parece el último paso antes de una acción mayor, que parece que vecinos y estudiantes ya han estado organizando por su lado en ciudades y estados donde la dirigencia local se ha quedado corta o se ha descuidado algunas comunidades importantes.
 
Eso ha implicado que algunos hablan de ponerse más duros, pero creo que no debe ser ni reeditar La Salida (que fracasó y ahuyentó a la gente que no puede participar en tales iniciativas, y que podría repetirse) mientras otros han llamado a una unión más efectiva entre la llamada resistencia, sociedad civil y partidos. Creo que además hay que estar preparados para la comunicación sin Internet, bajo espionaje e infiltrados. La cara tapada no ayuda a eso, aunque sea un derecho.
 
Otro es hablar de trancazos, plantones, huelga y cacerolazos, todos al mismo tiempo, sin parar y al unísono, en concierto, unidos. Aún así, aunque intento definirlo, evitando el dibujo libre, no queda claro, así que recurriré a ejemplos históricos que he estudiado y conocido.
 
En Sudáfrica la mayoría negra decidió boicotear el comercio de blancos dejando de comprarles y recurriendo a sus bodegas barriales, aunque saliera más caro. La policía actuó con allanamientos, golpizas y atropellos. La gente no les respondió sino siguió, dejando casi quebrados los negocios. Eso permitió que reclamos sobre el apartheid se conocieran en todo el mundo.
 
Por otro lado, grupos en rechazo a las operaciones militares de Israel han llamado de desinvertir y dejar de comprar productos fabricados o cultivados en ese país, así como quienes les compren para manufacturar los propios, haciendo una lista de productos, marcas y empresas.
 
Similarmente han hecho grupos ambientalistas o éticos con consorcios que invierten en armas, cigarrillos o producción irresponsable, como ha pasado con las atuneras por la captura de delfines o los productos provenientes de ballenas de pescadores japoneses.
 
Artistas también ha respaldado estas actividades de dejar de comprar, consumir o acudir a comercios para retirar ganancias y recursos, pero requiere de un estudio concienzudo que establezca causas, consecuencias y reales responsables.
 
También pasa con la compra de diamantes, oro o coltán, pero por supuesto, hay siempre inescrupulosos o “vivos” que le compran petróleo al Estado Islámico, por ejemplo, o que van por la ganancia. En Venezuela, donde lamentablemente tenemos lo que algunos han llamado “sociedad cómplice” es difícil combatir la cultura del contratista y el proveedor del Estado, ahora llamados enchufados, así como de las comisiones, gestores y quienes han aprovechado subsidios, desde revendedores de gasolina por la frontera, a Cadiveros y bachaqueros, ahora reducidos por la falta de ingresos petroleros.
 
Ha habido otras maneras. En Dinamarca la gente obligada a trabajar en empresas de armas para los nazis lo hacía muuuuuy lentamente, se “equivocaba” o dejaba de trabajar en huelgas. En Estados Unidos, las ONG de defensa de los derechos de inmigrantes los entrenan a no dejarse arrestar, para eso les dicen que antes y durante los arrestos se “dejen caer” en peso muerto, lo que dificulta muchísimo ser arrastrados o llevados. Entonces la dificultad de ser arrestados aumenta tremendamente, si se sientan antes de ser detenidos y si se toman de la mano varios antes de no oponer resistencia, lo que aplica otra ley más fuerte: la de gravedad.
 
Por otro lado, para lectores de izquierda, vale repasar -y salvando las distancias- que en Siria el gobierno de Al Assad actuó de forma similar a lo que planea hacer Maduro. Ante la rebelión (con oposición moderada y grupos insurrectos) en 2011, presentaron una nueva Constitución para lograr la paz. Sí, hubo saboteo en centros electorales, regiones donde no se votó y abstención tremenda, y a pesar que la nueva Carta Magna eliminó la economía socialista, creó el derecho a la propiedad privada, la participación de otros partidos después de la política de partido único desde 1963 y otras garantías, esta constituyente no aplacó los reclamos.
 
Así que El Assad organizó unas elecciones presidenciales en lugar del plebiscito de candidato único, en que hubo otros dos candidatos: un exministro de él y un opositor que sin apoyo de los partidos y organizaciones fue expulsado por considerar que avalaba la estrategia del gobierno. El Assad ganó por paliza, hubo tremenda abstención, saboteo de elecciones y desconocimiento internacional de su gobierno, lo que llevó a que EEUU y Rusia se metieran militarmente en el conflicto, porque además se involucraba el Estado Islámico, guerrillas kurdas y varias otras facciones.
 
Seguimos atentos, y expectantes. Es hora de la ciudadanía, de la organización, de comunicarse entre sí, mientras universidades y gremios están avanzando, vecinos conforman Comités y redes propias, y Maduro anda raspando ministros, moviendo militares y en una búrbuja discursiva loca: dijo que va a diálogo con EEUU y que Jorge Rodríguez y Jaua se mantienen en la propuesta a sentarse con la oposición, quien hace unos meses trabaja en un Comité de Garantías para la Transición para favorecer a quienes dejen de colaborar con el gobierno para impulsar un cambio.
 
La AN tiene el compromiso de designar magistrados antes del 12 de julio. Ayer señalaron que casi 100 abogados se han presentado ante el Comité de Postulaciones Judiciales para ser evaluados como posibles magistrados, y seguimos esperando por el trabajo del Comité de Postulaciones Electorales que debe elegir dos nuevos rectores del CNE (y no se ha hecho), aunque no podían hacerlo -de nuevo- sino desde octubre de 2016.
 
Aquí todo el mundo debe aportar, no sobran ideas pero también hace falta innovación y creatividad. Decimos que es lo que nos sobra a los venezolanos: vamos a darle pues.
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