Un tuit del Ministerio Público y colegas periodistas avisaron que la Fiscal iba a hablar en breve desde el TSJ. Así, directo, como un flash mob judicial. Sin cortes de luz ni puñaladas en el caucho o bloqueos de autopista.
 
Más plantada que antes, e incluso más molesta, reclamó que después que la exhortaran a pedir aclaratoria de las sentencias 155 y 156, ahora el TSJ diga que su solicitud no procedió por falta de legitimación: es decir, que ella no tenía vela en ese entierro. La cabeza del Ministerio Público, la única que puede ejercer acción penal.
 
Lo dijo claro: vengo a interponer una recurso electoral de nulidad contra las bases comiciales del CNE, es decir, “un recurso contra la Constituyente”. Y citó claramente el artículo 333 de la Constitución, en que todo ciudadano investido o no de autoridad está en el deber de ayudar a restituir el orden constitucional si la Carta Magna es violada o derogada de forma ilegal. “Es un deber que tiene el magistrado, el fiscal o el obrero”, dijo.
 
Dijo que el CNE habían violado varios principios constitucionales como la progresividad de los DDHH, el voto universal, el derecho al sufragio y soberanía popular. Pero además agregó que “se está destruyendo el principal legado de Chávez” mientras reclamó que “el chavismo no es un partido político, es una corriente de pensamiento, es una forma de vida”. No puede ser apropiado por ningún grupo.
 
“Hacía falta la aclaratoria”, dijo antes, sobre la negativa del TSJ es responder “si estamos en democracia representativa”. La Fiscal dijo que hacía esto para defender la democracia participativa y protagónica.
 
Pidió a todos los venezolanos que se opusieran a la Constituyente, y quienes quisieran unirse fuesen al piso 4 del TSJ. Un punto específico para reencontrarnos, agrego, porque coincide con lo dicho hoy por Ricardo Combellas, exconstituyentista y académico, y el diputado Enrique Márquez, quienes en Maracay juramentaron al grupo de representantes de gremios profesionales, sindicatos, universidades y vecinos, junto a diputados regionales y de la Asamblea Nacional, así como deportistas y a mí mismo (invitado por el sector ambiental), que conforman el Bloque por la Defensa de la Democracia y la Constitución en Aragua.
 
“Si nos tenemos que ver en una marcha con banderas amarillas, blancas y rojas, vamos a hacerlos”, dijo el diputado sobre la reunión con chavistas disidentes para conformar una grupo de unidad que sería “indestructible y invencible”. Combellas consideró a la Constitución como “escudo de derechos” para el ejercicio de la libertad, como el de asociación para elegir cómo expresarte en forma cultural, política, económica o social. Advirtió que lo que vendría con la Constituyente comunal es la derogación del Estado Federal, que eliminaría la figura de gobernadores y alcaldes, para dar paso a un Estado “absorbente” que se entrometería en cada aspecto de nuestras vidas: “desde el nacimiento hasta la muerte”.
 
Quedan 52 días. Diosdado dice que para barrer con todo y según el Bloque en Aragua para “impedir la locura constitucional”. Ahora la Fiscal da un nuevo paso, un espacio más de reencuentro, un acercamiento plural y amplio en que no tenemos que estar de acuerdo sino encontrar los mínimos acuerdos de convivencia y encuentro: defender la Constitución “perfectible y mejorable” como dijo Combellas, quien agregó: “conozco de muchos chavistas que aprecian la Constitución como suya y que no quieren que la cambien”.
 
Y es verdad, lo dijimos hace 10 años cuando ni a Chávez se le permitió hacerlo por la Reforma.
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