En los días previos a una convocatoria por parte del gobierno de una Asamblea Nacional Constituyente, que ha generado expectativas y esperanzas a una parte significativa de la población (sin importar su tamaño mayoría o minoría), de ser la solución a unos derechos injustamente vulnerados durante demasiados años (desigualdades/exclusión) a lo largo de nuestra historia como venezolanos y que es necesario reivindicar mediante el Sistema de Justicia. Por otro lado, la cultura de violencia ha ido permeando todos los espacios, a nivel estructural (pobreza), institucional (FANB, PNB, cárceles,) familiar, política (gobierno, colectivos, grupos de choque) y Ciudadana, que requiere una pausa (tregua) que permita que el Sistema de Justicia, las Instituciones, los partidos políticos se reinstitucionalicen, identifiquen sus debilidades y fallas, reconozcan, rectifiquen y reparen sus consecuencias.

Porque en el fondo, la crisis política no es un asunto de antagonismos entre partidos (rojos/azules), ni de personalismos (del gobierno o de la oposición), resulta necesario concienciar que existen grupos económico y socialmente diferenciados, con el agravante que el gobierno actual llega al poder enfatizando la prioridad de la Agenda Social y en un esfuerzo por lograr el empoderamiento del pueblo, utilizando como medio un discurso que incita a lo emocional, que siembra rabia, odio, resentimiento y el uso de la fuerza contra la oposición y los demás Ciudadanos que se opongan, pero lo que ha logrado un “pseudo” empoderamiento, alejado de emociones positivas y valores resilientes que promuevan la aceptación, la confianza en el esfuerzo y el aprovechamiento de oportunidades como el estudio y el trabajo, como vías válidas para salir de la pobreza.

Como consecuencia del esfuerzo del gobierno existe una población, que se siente amenazada con los casi cuatro meses de protesta de la oposición orientada al cambio político de gobierno y con miedo a perder las esperanzas de reivindicación de sus derechos, pero además la oposición en su discurso se fundamenta en términos formales legítimos, como los derechos humanos, la institucionalidad, la CRBV y la democracia, que posiblemente carezcan de significación para los grupos más vulnerables, que no logran visualizar las consecuencias e implicaciones que tiene para sus necesidades e intereses . Por lo tanto, contamos con dos grupos significativos de Ciudadanos, con altísimos niveles de rechazo y desconfianza hacia el otro sector, lo que pudiera llevarnos a anclarnos en la agresión y violencia por un tiempo indefinido, a una guerra civil por enfrentamiento entre los distintos componentes de la FANB y la PNB, a mayores enfrentamientos entre colectivos y los Ciudadanos, entre los propios Ciudadanos, a intervenciones extranjeras, etc. etc. etc.

Solamente cuando todas las partes entiendan, que ninguna podrá imponerse ante la otra mediante la fuerza, ni ante los demás Ciudadanos, ni tener ninguna ventaja a priori y, que la prioridad es la atención de la Crisis Humanitaria y Humana de los Ciudadanos y no la repartición de bienes, espacios, privilegios, influencias, etc; es entonces que surgirá una posibilidad, una vía factible que no utilizaría ni la violencia para solucionar la crisis política, como sería la Mediación y que implicaría el inicio de la búsqueda de Justicia, Verdad, Reconciliación y Pacificación de los venezolanos. Para ello se requerirá en primer lugar, la aquiescencia (el compromiso) de todas las partes (maduristas, chavistas, oposición) e implicaría una Mediación de los venezolanos y para los venezolanos, sin intervención extranjera, porque tanto los problemas como sus soluciones son nuestras, bajo la figura de un Gobierno de Transición temporal, conformada por Ciudadanos imparciales, no comprometidos, ni suscritos a ninguna de las partes, venezolanos laicos que lideren un proceso de diálogo, de búsqueda de acuerdos, de conciliación y de concertación democrática que la incluya a todas las partes (incluida sociedad civil, OSC), que nos permita así transitar por nuevos caminos cohesionadores, integradores, reinvindicativos y esperanzadores para todos los Ciudadanos, hasta llevarnos a unas Elecciones Generales en diciembre 2018.

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