Termino de dormir a mis hijos. Al fondo estaban las cacerolas.Me hago la cena mientras escucho los tiros,los gritos que interrumpen con un “desgraciado coño e tu madre”.Un vecino juega dominó. Escucho las piedras contra la mesa.Los tiros y los gritos se oyen más fuerte, más cerca.

Mi esposa chequea el Twitter y el grupo de Whatsapp vecinal. Los tiros parecen venir de todos lados. Cada vez más cerca. Que si es una ballena en la panteón, que un grupo de policías dispara contra los edificios. Que están bajando. Que se escucha a la gente correr. Que no es una canción de Rubén Blades en el picó “putun,patán tiros de escopetas y de revólver”. Que a alguien le trancan la cochina. Que inesperadamente ha empezado a llover. Que ahora solo se escucha la lluvia. Que recuerdo a PTT cantando: “…es que Dios aprende a llorar”. Y mi que me falta el palo de ron. Que aquí ya cayó la noche, y no está cerca el amanecer.

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