La trampa constituyente

La trampa constituyente

El gobierno decidió una vez más la huída hacia adelante. No sorprende porque está en la lógica de crear y gestionar conflictos que impulsen cambios que les permitan mantenerse en el poder. Es la práctica política del chavismo desde cuando estaba vivo el presidente Chávez. De cara a su militancia es una batalla más que les da un propósito y los mantiene políticamente movilizados.

No importa que la militancia chavista haya disminuido, todavía sigue siendo una vanguardia importante, con recursos que permite una amplia movilización.

Sin embargo es un paso relevante para el chavismo en el poder. El legado más importante del presidente Chávez, la CRBV, sería cambiado por sus herederos designados. Sólo para unos cambios claramente cosméticos en unos casos (como los que tienen que ver con la incorporación de las misiones) y otros que afectan la idea de contraloría social presente en la constitución (como la de eliminar competencias contraloras de la Asamblea Nacional).

La oposición se enfrenta al reto de explicar a los no convencidos porque hasta ahora dice que no quiere participar en la Asamblea Nacional Constituyente. Para hacerlo tiene que lograr trascender la lógica legalista que domina hasta ahora su discurso.  Cualquiera que se asome al artículo 348 de la CRBV puede leer que el presidente puede tener “la iniciativa de la convocatoria”.  En este punto no importa la interpretación legal, sino la política. Y como se relate.

La convocatoria a la constituyente dio nuevamente la iniciativa política al gobierno que la había perdido desde la iniciativa refrendaría de la oposición, que lo convirtió en un actor fundamentalmente reactivo, hasta que sentó a la oposición en la mesa para explorar el diálogo. La oposición ahora tiene que reaccionar y responder.

El gobierno va a poner todo su poder para legitimar y legitimarse con esta Asamblea Constituyente.Todo el poder del estado, del gobierno y la hegemonía comunicacional para hacer parecer que la oposición no se quiere contar, que es terrorista y desligitimarla moralmente. El gobierno sigue necesitando   ff  para su lógica un enemigo grande y poderoso. No le conviene un adversario.No le conviene que la imagen sea  que se enfrenta a ciudadanos de a pie desarmados. Choca contra su relato dominante de ser un David siempre enfrentado a los Goliath de turno.

Llegado acá seguramente se pregunte ¿Cuál es la trampa constituyente? La trampa es que si la oposición participa legitima de alguna manera al gobierno. Pero si no lo hace pierde la oportunidad de incidir en un espacio político aunque sea en un contexto desventajoso. Y en el marco político actual puede ser una de las últimas oportunidades, porque el gobierno hace grandes esfuerzos para sacar a la oposición de la lucha democrática y electoral.

 

 

 

 

Rodolfo A. Rico

Editor en jefe de El Cambur.A mi lo que me gusta es echar el cuento. Yo escribo.Como periodista, creativo, en negro, publicista y lo que haga falta. Soy autor del libro: "Cómo acabar con los libros de autoayuda".
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