La Justicia como fundamento cohesionador de la Venezolanidad

La Justicia como fundamento cohesionador de la Venezolanidad

En general, las democracias transicionales signadas por graves violaciones a los derechos humanos son sociedades injustas, donde han sido excluidos ciertos grupos de ciudadanos de sus derechos políticos, sociales y económicos, en beneficio de los grupos privilegiados. Estas formas de exclusión han servido a los grupos privilegiados para que históricamente hayan avanzado injustamente a costa de otros miembros, quienes no solo han sido privados de su estatus político y social de ciudadanos, sino que además se han empobrecido económicamente por la falta de recursos materiales y de igualdad de oportunidades… (p. 107). de Gamboa Tapias (2004)

Existen diversas nociones de Justicia, es un término polisémico que ha ido evolucionando en el transcurso de la historia y que tiene como sinónimos: “ecuanimidad, equidad, honradez, imparcialidad, neutralidad, probidad, rectitud, razón, honestidad, conciencia, jurisprudencia, ley, objetividad” (wordreference.com).

A nivel personal, cuando un Ciudadano vive una situación injusta, viene acompañada de emociones como rabia, frustración e ira y, que dependiendo de la magnitud de la injusticia, requerirá de un Sistema de Justicia, cuyas decisiones y acciones le permitan, no solo que su sufrimiento sea reconocido, sino la restitución de su dignidad como persona, lo que contribuye con el procesamiento y elaboración de dichas emociones, el inicio del camino del perdón, la reconciliación y posiblemente, el olvido.

Sin embargo, en ausencia de la intervención del Sistema de Justicia, el Ciudadano comienza a proyectar y desplazar esas emociones en personas o instituciones a las que percibe como culpables o responsables de la injusticia. En la medida que la situación de injustica continúe o se sumen nuevas situaciones percibidas como injustas, la persona pudiera comenzar a acumular odio y resentimiento, que fácilmente pudieran constituirse en agresividad, deseos de venganza y violencia: secuencia que posiblemente explique la cultura de violencia venezolana, además de la impunidad ante la corrupción.

De modo que un contexto como el venezolano, profundamente permeado por diferentes formas de agresividad y violencia, posiblemente subyacen una historia de injusticias acumuladas, que por sus implicaciones resultaría interesante recordar. Históricamente, hemos acumulado un sin fin de injusticias acometidas por los distintos gobiernos del pasado, que resultaría importante reconocer, honrar y reparar como Estado y como Nación: como punto de inicio de la reconciliación y reconstrucción del tejido social (cohesión social) en torno a la Justicia, como uno de sus principales fundamentos. Entre las injusticias, podríamos recordar:

(i) la exclusión económica, social y cultural de muchos Ciudadanos (desigualdades), caracterizada por la ausencia de condiciones de vida y oportunidades para progresar, que en este momento se encuentra exacerbada, en un estado crítico de Crisis Humanitaria y Humana que resulta imperativo atender.

(ii) los Ciudadanos privados de libertad, en viven en condiciones infrahumanas, de hambre, insalubridad, violencia, pranato y corrupción.

(iii) algunas situaciones de violencia o de desamparo ocurridos en el pasado, donde por acción u omisión de El Estado, se generó víctimas de violación de Derechos Humanos (El Amparo, Vargas, etc.), que han recibido seguimiento por parte de OSC/ONG, pero que aun no han sido atendidas por el Sistema de Justicia.

(iv) además se han generado nuevas víctimas, los presos políticos, cuyos derechos y procedimientos legales han sido vulnerados, aunados a los recientes muertos y heridos consecuencia de la represión ejercida y el uso de bombas lacrimógenas por parte los miembros de las Fuerzas Armadas Bolivarianas, ante la protesta de los Ciudadanos.

Le corresponde a El Estado venezolano, y a los gobiernos por venir, asumir estas situaciones de injusticia, que posiblemente tome algún tiempo, pero donde el simple reconocimiento público pudiera convertirse en un hito en el tránsito hacia la democracia. Porque la reconciliación requiere además, de la transformación drástica de las instituciones públicas y de los sistemas legales y constitucionales que permitieron o favorecieron esas injusticias.

Lo que implicaría entonces gobiernos y Ciudadanos más conscientes del valor de la Justicia, para evitar continuar repitiendo los errores del pasado que nos llevaron a la cultura de violencia y así, sembrar las bases de una nueva Nación fundamentada en principios democráticos de justicia, igualdad, inclusión, diversidad y equidad. Porque “…tenemos el derecho a ser iguales cuando la diferencia nos inferioriza; tenemos el derecho a ser diferentes cuando la igualdad nos descaracteriza”. de Sousa Santos (2016 ).

@morellaaranda

Menú de cierre