Brígido Iriarte, el hombre que no se cansaba

Brígido Iriarte, el hombre que no se cansaba

Con una tenacidad  de hierro, Brígido Iriarte supo a lo largo de su trayectoria profesional, hacerse camino en el atletismo nacional e internacional, hasta hacer de su nombre un referente en lo que a excelencia se trata.

Oriundo de Naiguatá, estado Vargas, Brigido Iriarte nace el 5 de junio de 1921, a los 13 años se traslada a Caracas junto con su familia, donde comienza a practicar beisbol amateur. Ya mientras cumplía el servicio militar en el estado Táchira, se inclina por el atletismo, tanto en la faceta de competidor como entrenador.

Iriarte fue parte de una cosecha de atletas destacados en la época de los años 40 y 50, a pesar de que su preparación fue mayoritariamente empírica, practicando con varas de bambú los saltos verticales y el salto largo en la arena, consiguiendo con mucha práctica la marca personal de 6 metros con 80 centímetros.

Gracias a su empeño es considerado el mejor decatleta, saltador de largo y garrochista de su época. A sus 20 años logró sobrepasar los 7 metros en el salto largo, llegando primero a los 7,03 metros para luego superar su propia marca y lograr 7,05 metros.

Adicional al atletismo, Iriarte practicó beisbol durante 20 años, participando en las divisas El Valle, El trébol y Urbanos.

Para 1946 participa en los juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, y a partir de allí fue representante de Venezuela en 27 competencias internacionales.

Durante los III juegos bolivarianos realizados en 1951 en Caracas, fue la figura más destacada, al igual que en los juegos Centroamericanos y del Caribe de 1954 en México.

En 1962 participa como entrenador y asistente en los Campeonatos Iberoamericanos de Atletismo en Madrid, sin embargo convence a Ladislao Salazar, entrenador jefe de la selección para que le permita participar como competidor y animar a Héctor Thomas, el representante oficial, quien gracias a este gesto de solidaridad, mejoró  su desempeño.

Entre los galardones recibidos por Iriarte están en 1954 el premio YMCA, la orden Francisco de Miranda  en su tercera clase, orden José Félix Ribas y el botón olímpico otorgado por el comité olímpico venezolano, todo lo cual le sirvió para ser incluido en el Salón de la Fama del deporte venezolano.

Brígido Iriarte se retira del deporte profesional en 1965 y fallece en su país natal el 4 de enero de 1984.

Con información de la colección de Héroes del Deporte Venezolano de El Nacional y Ecured

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