Miguel Castillo: Apuesta y apoya el ingenio petrolero venezolano

Miguel Castillo: Apuesta y apoya el ingenio petrolero venezolano

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Acaba de cumplir 37 años. No viste saco, ni corbata, no es ingeniero petrolero, ni abogado sino internacionalista. Es Miguel Castillo Lara, el CEO de Castillomax Oil & Gas. Viste una chemise amarilla, pantalones vaqueros y mantiene un trato informal. Se confiesa una persona apasionada por lo que hace, al que se le hace fácil aprender cosas nuevas. Lleva un smartwatch de Apple.

Tiene una actitud rompedora en una industria que él sabe conservadora, como dice “no respetan a la gente joven y tiene una estructura casi militar”. Es irreverente y desafía la rigidez impuesta, por el contrario, cree en la libertad de pensamiento y se identifica con las ideas humanistas de grandes pensadores.

No duda en decirlo, la pasión es uno de los motores que lo mueve y el otro motor es su familia. Miguel Castillo se crió con sus abuelos en La Guaira, donde cultivó su querencia hacia “lo nuestro” y es lo que quiere transmitir, “que los venezolanos sigamos creyendo en el país”. También aprendió del respeto, de la constancia del trabajo y del compromiso, todo por alcanzar sus metas. Su padre lo acompaña, es su mentor, un sociólogo jubilado de la UCV que lo motiva en sus proyectos. Recuerda que cuando nació su segundo hijo atravesó una dura experiencia laboral que lo impulsó a trabajar con mayor ímpetu para superar el punto de quiebre y ofrecerle mayor seguridad a su esposa e hijos. “Las crisis representan oportunidades”, señala.

Sus inicios universitarios los recuerda entre risas. “Quemé mis etapas temprano”, y aprovechó el interés que surgió en el análisis de economía de los hidrocarburos. Apostó su futuro a aprender todo lo que pudo sobre petróleo y, luego de 12 años dentro del sector, sigue formándose para estar a la altura de las exigencias. Su curiosidad no tuvo límites aunque sabía que su experticia no era lo técnico pero sí pensar fuera de la caja. Tiene una maestría en Gerencia Empresarial y una en Gerencia Energética, avalada por la Escuela de Negocios de Noruega, el Instituto Francés de Petróleo y la Universidad de California en Berkeley. En sus inicios, trabajó en la estatal venezolana Pdvsa hasta alcanzar el cargo de Asesor Mayor de Relaciones Corporativas dentro de la Gerencia Corporativa de Empresas de Producción Social donde conoció distintas áreas de desarrollo. Después estuvo en Kaplan Industries Inc. como Asesor Corporativo; en Frisol B.V. y en Jefferson Refinery LLC (Houston-Estados Unidos) fue Trade y, en 2011, saltó como Gerente en Desarrollo de Negocios, región Venezuela, a la holandesa Kanon Loading Equipment B.V.

Así fue que lo tradicional supo combinarlo con las ideas de innovación. Se aferró a ellas siendo solo un empleado de la industria petrolera, viendo desde lo macro las posibilidades de expansión y su alcance. Anclado en una visión de negocios, se armó de un buen equipo de trabajo y de alianzas que le dieron la oportunidad de sobresalir, no sin antes tener que reponerse a pérdidas de quien emprende sus propios proyectos.

Innovación, ciencia y tecnología

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“Nadie le paraba a las terminales”, dice Miguel Castillo. En un país petrolero, pocos se fijaban en las oportunidades que podía haber en el lugar por el que entran los tanqueros que se llevan el petróleo comprado al país. Él sí lo hizo y ese fue el origen del vertiginoso crecimiento de Castillomax Oil & Gas.

No dudó que ese sería un nicho de negocio interesante y se propuso idear un software de optimización para la planificación de terminales basado en un motor gráfico de realidad virtual llamado Optimax 3D Project. “Podemos calcular y además podemos ver el proyecto en una fase final”, dice Miguel. Con este sistema tridimensional, se agiliza la visualización, conceptualización, definición, implantación y puesta en marcha de terminales costa afuera, para el almacenamiento y despacho de crudo y sus derivados. No lo hizo solo, junto a su socio César Vásquez, dedicaron incontables horas al diseño, puesta en marcha y a su internacionalización. También apostaron al talento humano venezolano para la definición del dispositivo. Optimax es un éxito comercial y le abrió las puertas a espacios más allá de nuestras fronteras.

Luego siguieron otros logros que, en la actualidad, exportan como un producto 100% venezolano y le dan soporte científico-tecnológico al sector petrolero: Sistema Termoquímico Combinado y Controlado (STCC ™), monoboyas tipo torreta, sistemas de amarre multiboyas y un simulador de operación de brazos de carga.

Las complejidades de hacer negocios en Venezuela no le son ajenas. Admite las dificultades para exportar en el país pero lo asume como un reto más y recuerda que Castillomax por cada trabajo que realiza en el exterior debe aportar el 40% de las divisas generadas al Banco Central de Venezuela, “yo estoy aportando divisas al país”.

Apunta también a usar la tecnología e innovación digital que, en un primer momento fue pensada para la industria petrolera, en el ámbito de la salud. Bajo un sistema computarizado, desarrollar un brazo biomecánico venezolano que podrá ser usado como prótesis a un costo menor que los vendido comercialmente.

Talento joven para exportar y trabajar por Venezuela

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En la sala de reuniones, Miguel Castillo mira a su alrededor. “Hemos alcanzado en Castillomax en 2 años lo que a otras empresas les tomaría 15 años”, señalando los cuadros que cuelgan y dan fe de su participación internacional en múltiples eventos. “Con esfuerzo se logran los éxitos”, dice con una sonrisa. Pero considera que el verdadero logro está en el recurso humano y en reconocer sus verdaderas capacidades, las que tiene nuestro país, que “muchas veces se pierde”, “Nuestra experticia es codiciada en otros países”, remata.

Confía que en Venezuela hay talento para ser exportado, “muchos están trabajando y uno tiene que apostar a su país”. Por eso, se rodea de gente joven y los motiva a ser “ciudadanos con más objetividad”, que puedan crearse criterios propios e impulsar sus capacidades técnicas. Se enfocó en ser su propio embajador de marca y asistió en su primer año al frente de su empresa a la 21a edición del Congreso Mundial de Petróleo (Moscú 2014), un escenario nunca explorado por las compañías privadas venezolanas, siendo Castillo Max la primera en estar presente en el pabellón de exposiciones desde que se realiza el evento. Allí presentó el Optimax 3D Project. También, ha asistido a eventos latinoamericanos como conferencista y expositor.

“Tomé lo bueno del país y las mejores prácticas y las apliqué acá (en la empresa). Allí hay libertad de creación, de acción, de expresión, de arriesgarse”, considera que estos aspectos hacen la diferencia.

A parte de la prótesis biomecánica, no olvida su origen. A través de su empresa, también apoya a la Casa de Abrigo de La Guaira, donde en diciembre entregaron juguetes, “los que querían los niños”. Actualmente, trabajan con el Instituto Zuliano de Investigaciones Tecnológicas y con innovación en el modelado digital promoviendo el fortalecimiento de  del capítulo venezolano de Caracas ACM Siggraph que agrupa a los expertos en computación gráfica  en Caracas.

 

Líder del futuro

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Miguel Castillo fue galardonado a finales del año pasado como “Líder del Futuro”, un premio que entrega la revista inglesa especializada Petroleum Economist. Esta categoría exige que los nominados sean menores de 40 años y se destaquen en sus áreas, lo cual resulta muy atractivo para los jóvenes que incursionan en el sector petrolero. Como anécdota recuerda que recibir este reconocimiento no fue fácil delante de los ojos de otras empresas internacionales, con una trayectoria mundial significativa.

Es un orador carismático. Apela a su experiencia para hablar de las oportunidades que existen para el desarrollo de las ideas. Ante la pregunta de lo que necesita un verdadero líder, responde: “objetividad, imaginación y visión global que les permita darse cuenta del momento”.

Dice de su joven equipo: “Yo lo que quiero es que piensen, que sean venezolanos pensantes, que cuando escuchen algo lo investiguen, siento que a mi manera estoy creando unos ciudadanos. Es importante aprender a separar a las personas del problema”, insiste y remata contando una historia en la que un viejo experto también se equivoca pero no es capaz de reconocerlo.

Miguel Castillo mira el reloj. Se hace tarde para llegar a una entrevista en televisión. Le dice a su equipo que se adelante en auto, que él se irá en moto. Que no quiere que nos vayamos sin que veamos los logros de su empresa  en realidad virtual y el brazo mecánico que están desarrollando con ingenio y tecnología cien por cien venezolano.

 

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Rodolfo A. Rico

Editor en jefe de El Cambur.A mi lo que me gusta es echar el cuento. Yo escribo.Como periodista, creativo, en negro, publicista y lo que haga falta. Soy autor del libro: "Cómo acabar con los libros de autoayuda".
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