El contragolpe de Chávez

El contragolpe de Chávez
Hugo Chávez, Agencia Brasil.

Son  las 10 de la mañana del sábado 13 de abril en Miraflores y el Palacio Blanco. Todo está normal. Periodistas, fotógrafos, invitados siguen llegando para el nombramiento de ministros del presidente Carmona que se realizará a la 1 de la tarde. Las flores están puestas ya en el Salón Ayacucho, la mesa  en su lugar, el cuadro de Bolívar permanece fuera del fondo de la pared a diferencia de otros tiempos. Venezuela está en estos momentos bajo el absoluto control de las Fuerzas Armadas que han designado un nuevo presidente para una transición postchavista. Todo el país está tranquilo, feliz o al menos eso dice la tele. Se puede comprobar en los avisos de prensa que hablan de una libertad y democracia nuevamente alcanzadas. La Guardia de Honor custodia como siempre Miraflores y el Palacio Blanco.

De repente, se le pide a todo el  mundo salir de Palacio. Hay nuevos candidatos a ministros, viceministros, familiares y muchos invitados especiales. Algunos movimientos de la casa militar han sido un tanto extraños, gente corriendo de un lado a otro. Pero no todo el mundo logra salir. Unos pocos se quedan adentro. Casa Miltar liderada por el Coronel Oscar Morao y un regimiento de soldados fieles han tomado el Palacio Blanco. Carmona y buena parte de sus ministros salen huyendo despavoridos olvidándose de algunos de sus invitados. Dieciséis de ellos son  llevados por Casa Militar a un sótano para su resguardo. Sentados en pupitres permanecen horas. Allí se quedan atrapados José Gregorio Vásquez, viceministro de la Secretaría designado y Raúl de Armas, ministro de Agricultura y cría. No pudieron siquiera sentarse en sus sillas ministeriales.

Hugo Chávez. Foto referencial . Agencia Brasil
Hugo Chávez. Foto referencial . Agencia Brasil

Mientras, fuera de la casa de gobierno la gente se reúne. Llega de todas partes de la ciudad, de las zonas más populares: El Valle, Catia, Petare. Y también de las ciudades satélites de Caracas: Guarenas, Guatire, y La Guaira, el puerto de la ciudad. Se acercan pidiendo por Chávez, exigiendo su vuelta a la presidencia. Pintan las paredes del Palacio Blanco con consignas. Exigen también democracia. Cada vez son más. Y no dejan de llegar.

En la tele leen el currículo del presidente Carmona, cuentan de sus dotes de gerente, de sus estudios de postgrado sin terminar, de las juntas directivas a las que pertenece en distintas empresas vinculadas a la petroquímica.

En ese mismo momento hay gente manifestando por toda la ciudad, estas manifestaciones no son custodiadas por la Policía Metropolitana, como la marcha de la oposición hace dos días, sino brutalmente reprimidas a pesar que ni estas ni aquella tenían autorización.

En ese instante lejos de Caracas, en Turiamo; un soldado le pregunta a Chávez si el realmente ha renunciado y este le dice que no. El pueblo tenía que saberlo. Una  carta que es dejada en la papelera y recogida después por el soldado Rodríguez llegaría más tarde al fax de Miraflores y se pudo leer: “Turiamo, 13 de abril 2002. A las 14:45 hrs. Al pueblo  venezolano… (y a quién pueda interesar). Yo Hugo Chávez Frías, venezolano, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, declaró: No he renunciado al poder legítimo que el pueblo me dio.  (a parte) ¡¡¡Para siempre!!! Hugo Chávez F.”.

Cuando ya eran las 3 de la tarde el control era casi  total. Aristóbulo Istúriz, ministro de Educación, Cultura y Deportes llega a Miraflores, acompañado de otras personalidades de gobierno. Cuando camina los pasillos subterráneos que conectan Miraflores con el Palacio Blanco se encuentra con un laberinto de soledad. Apenas la noche anterior este ministro denunciaba ante una ONG de derechos humanos: “a ninguno de nosotros se le permite el contacto con los medios de comunicación, nosotros no existimos”.

Mientras el presidente de la Asamblea Nacional y los ministros se reúnen, el fiscal general baja, junto con un grupo de periodistas, a visitar a los invitados del presidente Carmona que se habían quedado en el lugar. Ivette de Valdés, una invitada de un invitado, cansada, acalorada por estar en un segundo sótano sin aire acondicionado y sentada en un incómodo pupitre, dice a pesar de todo que la han tratado bien, pero que lleva seis horas allí sin saber lo que está pasando. Tampoco lo supo antes cuando se quedó atrapada: “nadie nos dio explicaciones de nada sólo sentimos que había una bulla horrible, que iban entrar a Palacio y nos hicieron salir por diferentes sitios y lugares”.
Hugo Chávez, Agencia Brasil.
Hugo Chávez, Agencia Brasil.

Son las ocho menos diez, en el Salón Ayacucho. El principal salón ceremonial de la casa de gobierno. Dos muchachas limpian con servilletas la mesa desde dónde minutos más tarde se dirigirán al país el presidente de la Asamblea Nacional, Wiliam Lara, el Fiscal General y el Defensor del Pueblo. Se quitan las flores usadas en la ceremonia de auto proclamación presidencial de Pedro Carmona Estanga y se coloca en la pared detrás de la mesa el cuadro de Bolívar que el breve gobierno golpista había quitado. A las 8 de la noche se informa que el canal del Estado Venezolana deTelevisión (VTV) ha sido recuperado y luego de varios intentos finalmente está al aire. Un camarografo en el Salón Ayacucho, mientras arregla la cámara celebra: “¡Son 24 años en mi canal, cómo me iban a cerrar esa vaina así!”. Entra corriendo un militar y pregunta: “¿alguien sabe si el canal 8 está asegurado?”. Nadie responde en ese momento y el mismo dice: “ ¡ah, por Globovisión entonces!”, refiriéndose a un canal privado solo de noticias que trasmite 24 horas al día.

En el Consejo de Ministros hay euforia total, minutos antes de la reposición de la señal se había pensado ya en tomar algún canal privado ante la imposibilidad de trasmitir. VTV es una trinchera más en esta retoma del poder. En los demás canales pasan películas y siguen asegurando que la situación es de normalidad. En la señal del Estado habla el presidente del canal, Jesús Romero Anselmi, mientras hacen tiempo para que llegue el video en que fueron grabadas las declaraciones del presidente de la Asamblea Nacional.

Mandan a salir a todos los periodistas del Salón Ayacucho, para prepararlo para el Vicepresidente Ejecutivo Diosdado Cabello, que ahora ocupa de manera provisional el cargo presidencial. “Ustedes entenderán, no confiamos en nadie”, dice un militar vestido de civil. Envían a la prensa presente al salón de sesiones del Consejo de Ministros. El san de sesiones está lleno de gente pendiente de un pequo televisor. Se confunden allí, ministros, gobernadores, dirigentes de los partidos de gobierno y van acercándose caras que demuestran que la quinta república (como llama Chávez a su gobierno) está cada vez más sólida en el poder. Pero como son poco menos de las 10 de la noche, y Chávez aún no está en Caracas, las noticias y los rumores se empiezan a confundir. Se dice que el presidente Chávez lo habrían golpeado y que al negarse a escribir su renuncia (en la madrugada del viernes 12) le dieron un tiro en la pierna. Otra especie que se difunde es que en La Orchila, la isla venezolana en dónde se encuentra el presidente detenido, se encontró un avión que se pretendía usar para llevarlo hasta Estados Unidos y presentarlo como un presidente aliado del narcotráfico, al estilo del panameño Manuel Antonio Noriega.

Los rumores pasan a un segundo plano cuando se informa a las 10 y 23 minutos de la noche que Pedro Carmona invita al General Lucas Rincón a tomar el poder. Pocos minutos después a las 10 y 52 José Vicente Rangel, ministro de la Defensa del gabinete de Chávez, reasume su puesto. La euforia estalla en la sala de sesiones del consejos de ministros, masivamente se empiezan a gritar vivas a Chávez, y se grita la consigna de: “¡el pueblo unido jamás será vencido!” Para terminar con un canto general del himno nacional.

Minutos después aparece Ramón Rodríguez Chacín, ministro del Interior que el día sábado había sido detenido por fuerzas policiales vinculadas a grupos de oposición. También se deja ver con blue jean, cachucha con los colores de la bandera nacional, una chaqueta y una inmensa sonrisa el alcalde del municipio Libertador de Caracas, Freddy Bernal. Sin duda, el hombre más buscado por el gobierno del ya depuesto presidente Carmona que le atribuía la responsabilidad de incitar a grupos partidarios a armarse para defender la “revolución”. 

Diosdado Cabello, da una rueda de prensa que acaba exactamente a la media noche. Poco después se informa que Chávez ya está en camino. Nos dicen que está en La Placera, en la ciudad de Maracay (a 100 km de Caracas) y que de allí vendrá a Miraflores en helicóptero. A las 4:26 am baja Chávez de éste, lo ayudan a caminar por las escaleras por lo que algunos periodistas suponemos que efectivamente le han dado un tiro en la pierna. Pero los rumores se disipan al entrar en el salón Ayacucho.

A las 5 de la mañana luego de saludar a todo el mundo Chávez da una declaración. El Bolívar del cuadro a sus espaldas lo mira nuevamente sobre su hombro. Los canales de televisión están nuevamente en cadena nacional. La quinta república ha regresado.

Hugo Chávez, foto referencial. Agencia Brasil.
Hugo Chávez, foto referencial. Agencia Brasil.

Rodolfo A. Rico

Editor en jefe de El Cambur.A mi lo que me gusta es echar el cuento. Yo escribo.Como periodista, creativo, en negro, publicista y lo que haga falta. Soy autor del libro: "Cómo acabar con los libros de autoayuda".
Menú de cierre